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La amebosis es una infección parasitaria de los intestinos provocada por la Entamoeba histolytica. Es frecuente en las áreas tropicales, donde la higiene es escasa y los alimentos y suministros de agua están expuestos a la contaminación fecal.
La amebosis es frecuente en los países tropicales con normas sanitarias deficientes. Se presenta con más frecuencia en México, América Central, partes de América del Sur, el sur de Asia, Egipto, Oriente Medio y partes de África. Es una enfermedad relativamente poco frecuente en los Estados Unidos, donde, entre 1990 y 2007, se registraron solo 134 muertes por amebosis. La mayoría de los casos provenían de California y Texas.
Entre las personas con mayor riesgo de padecer amebosis se encuentran las siguientes:
La Entamoeba histolytica es un protozoo unicelular que ingresa en el organismo principalmente a través de la ingesta de quistes en el agua o los alimentos. También puede hacerlo a través del contacto directo con la materia fecal. Los quistes son una forma del parásito relativamente inactiva, que pueden sobrevivir varios meses en el suelo o el entorno donde fueron depositados en las heces. Los quistes microscópicos están presentes en el suelo, los fertilizantes o el agua contaminados con materia fecal y pueden transmitirse a través de las personas que manipulan alimentos. También pueden transmitirse durante una relación sexual anal o una irrigación colónica.
Cuando los quistes ingresan en el organismo, se incrustan en el tubo digestivo, desde donde liberan una forma de parásito invasiva que se conoce como trofozito. Los parásitos se reproducen en el tubo digestivo y migran hacia el intestino grueso y, una vez allí, anidan en la pared intestinal o en el colon. Esto produce diarrea sanguinolenta, colitis y destrucción tisular. Cuando los trofozitos rompen la pared intestinal, pueden acceder al torrente sanguíneo y desde allí trasladarse a diferentes vísceras. Si invaden una víscera, pueden provocar abscesos, infecciones, enfermedades graves y la muerte.
El ciclo vital de la ameba se completa cuando el huésped libera quistes nuevos en el entorno a través de sus heces infestadas.
Los síntomas tienden a presentarse entre una y cuatro semanas después de la ingesta de los quistes. Solo entre el 10 y el 20 por ciento de las personas que tienen amebosis están enfermas. Los síntomas en esta etapa suelen ser leves y pueden manifestarse como heces sueltas y cólicos, entre otras formas.
Si el parásito invade la mucosa que reviste el intestino, puede producirse una disentería amebiana, que es una variante más peligrosa de la enfermedad que presenta deposiciones frecuentes de heces líquidas y sanguinolentas y cólicos intensos. Si el parásito ingresa en el torrente sanguíneo, puede asentarse en el hígado, el corazón, los pulmones, el cerebro u otros órganos, donde provoca destrucción tisular y abscesos. El hígado suele ser un destino frecuente para este parásito. Entre los síntomas del absceso hepático amebiano se encuentran la fiebre y la sensibilidad en el cuadrante superior derecho del torso.
Si el médico sospecha de una amebosis después de indagar sobre la salud y los viajes recientes, es posible que solicite una prueba diagnóstica para detectar la presencia de Entamoeba histolytica. También es probable que se recolecten muestras de heces durante varios días para saber si hay quistes. El médico podrá solicitar análisis de laboratorio para controlar la función hepática y determinar si la ameba ha llegado a dañar el hígado.
Ante la duda de posibles daños en las vísceras, probablemente también solicite una ecografía o TC para comprobar si existen lesiones en el hígado. Si se confirma una lesión, es posible que se requiera una aspiración con aguja fina para determinar el grado de repercusión en el hígado y la existencia de un absceso hepático. Los abscesos hepáticos son una de las consecuencias más graves de la amebosis.
Por último, es posible que se realice una colonoscopía para determinar si el parásito ha invadido el tejido intestinal o colónico.
El tratamiento en casos de amebosis sin complicaciones consiste en administrar metronidazol por vía oral en un ciclo de diez días. Es probable que el médico también recete medicamentos para controlar las náuseas si usted no logra tragar alimentos ni medicamentos sin vomitar.
En los casos en los cuales el parásito ha invadido el tejido intestinal o cuando la invasión es sistémica, el tratamiento debe abordar no solo el organismo, sino los daños que puedan haber sufrido los órganos infestados. Si la infección ha provocado perforaciones en el tejido colónico o peritoneal, posiblemente sea necesaria una intervención quirúrgica.
La amebosis suele responder bien a los tratamientos y debería ceder en unas dos semanas. Si la ameba ha penetrado en los tejidos internos y las vísceras, la supervivencia sigue siendo favorable, siempre que el paciente reciba el tratamiento médico adecuado. Sin ello, la afección será mortal. En el mundo, mueren alrededor de 70.000 personas por año a causa de la amebosis.
La clave para evitar la amebosis radica en una buena higiene:
Escrito por (en Inglés): Janet Barwell and Winnie Yu
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD