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La anemia hemolítica inmunitaria inducida por medicamentos (AHIIM) es un trastorno sanguíneo muy poco frecuente. Según una investigación publicada en la revista Hematology, se estima que la afección afecta a una en un millón de personas (Garraty, 2009).
Se produce cuando el sistema inmunitario (de defensa) ataca a los glóbulos rojos debido a la acción de un medicamento.
Existen algunos medicamentos que pueden causar que el sistema inmunitario confunda los glóbulos rojos con invasores extraños y produzca anticuerpos para combatirlos. Como resultado, el sistema inmunitario puede destruir los glóbulos rojos y provocar anemia. La anemia se produce cuando en el organismo no existen suficientes glóbulos rojos para aportar oxígeno a los tejidos. Por lo general, si la persona deja de tomar el medicamento, es posible mantener la afección bajo control. Sin embargo, en casos poco frecuentes, posiblemente sea necesario realizarle una transfusión sanguínea. Según la revista Hematology, en 2009 se identificaron 125 medicamentos a los cuales puede atribuirse esta reacción (Garraty, 2009).
Entre los medicamentos identificados como causantes de esta afección, se incluyen los siguientes:
Cualquier persona puede presentar una reacción inmunitaria a estos medicamentos. No es posible saber si se producirá una reacción ni tampoco si una persona presenta una hipersensibilidad al medicamento hasta que comienza a tomarlo.
La reacción autoinmunitaria puede ocurrir inmediatamente en niños pequeños y adultos. Sin embargo, es posible que transcurran varios días antes de la aparición de los síntomas. Poco después de tomar el medicamento, pueden manifestarse los siguientes síntomas:
El médico le realizará una exploración física y verificará la existencia de una inflamación del bazo. Si tiene AHIIM, lo más probable es que el bazo se inflame en su esfuerzo por filtrar y eliminar todos los glóbulos rojos degradados.
Además, el médico le solicitará muestras de orina y de sangre para realizar los siguientes análisis:
En este análisis, se utiliza una muestra de sangre para detectar la presencia de anticuerpos que puedan ocasionar una destrucción celular prematura.
En este análisis, se utiliza una muestra de sangre para comparar la cantidad de reticulocitos con la cantidad total de glóbulos rojos producidos por el organismo. Los reticulocitos son los glóbulos rojos inmaduros producidos por la médula ósea.
En este análisis, se utiliza una muestra de sangre para verificar si los glóbulos rojos están siendo degradados, lo que aumenta los niveles de bilirrubina. La bilirrubina es un subproducto de la degradación de los glóbulos rojos y normalmente se excreta a través de la orina y la bilis.
En este análisis, se utiliza una muestra de sangre para verificar si la cantidad de glóbulos rojos es normal. Si los glóbulos rojos están siendo degradados de manera prematura, el recuento de GR será bajo.
En este análisis, se utiliza una muestra de sangre para observar una proteína llamada haptoglobina. Si los glóbulos rojos están siendo degradados, el nivel de haptoglobina será bajo.
En este análisis, se utiliza una muestra de orina para medir los niveles de hemoglobina, que es una proteína que transporta oxígeno a los tejidos. Normalmente, no se encuentra presente en la orina, por lo que su presencia indica un problema en los glóbulos rojos.
Es importante que el paciente deje de tomar de inmediato el medicamento que está ocasionando la reacción. Es posible que deban buscarse medicamentos alternativos para reemplazarlo.
Quizás deba tomar un medicamento (como prednisona) para impedir que el sistema inmunitario ataque a los glóbulos rojos del propio organismo. En casos graves, probablemente deba recibir transfusiones sanguíneas para eliminar los glóbulos rojos degradados de la sangre y reemplazarlos por glóbulos rojos saludables.
En casos poco frecuentes, una anemia grave puede provocar la muerte.
El pronóstico es bueno siempre que se deje de tomar el medicamento de inmediato. Por lo general, el organismo logra recuperarse una vez que el medicamento se elimina por completo. Es fundamental no volver a tomar el medicamento que causó la reacción.
Escrito por (en Inglés): Cindie Slightham
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD