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La anemia perniciosa (AP) es un trastorno autoinmunitario en el que el organismo no produce suficientes glóbulos rojos sanos. El organismo necesita vitamina B-12 y un tipo de proteína denominada factor intrínseco (FI) para producir los glóbulos rojos. La vitamina B-12, o cobalamina, está presente en ciertos alimentos y medicamentos. El FI es una proteína producida por las células mucosas (que secretan mucosidad) del estómago, denominadas células parietales. Cuando la vitamina B-12 ingresa en el organismo, se une al FI. Luego, tanto la vitamina B-12 como la proteína FI se absorben en la parte final del intestino delgado.
En la mayoría de los casos de AP, el sistema inmunitario ataca y destruye las células mucosas del estómago. Esto impide la producción de FI y, por ende, la absorción de la vitamina B-12.
La deficiencia de vitamina B-12 produce una cantidad pequeña de glóbulos rojos excesivamente grandes e ineficaces denominados macrocitos. Debido a su gran tamaño, posiblemente estas células no puedan abandonar la médula ósea e ingresar en el torrente sanguíneo. El resultado es una disminución en el torrente sanguíneo de los glóbulos rojos que transportan el oxígeno, lo que, a su vez, puede provocar cansancio y debilidad.
Según el National Heart, Lung, and Blood Institute [Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, NHLBI], este tipo de anemia se denomina perniciosa porque antiguamente se consideraba una enfermedad mortal. Esto se debía a la ausencia de tratamientos eficaces. Hoy en día, la enfermedad es relativamente fácil de tratar mediante inyecciones o suplementos de vitamina B-12. (NHLBI, 2001)
Sin embargo, sin tratamiento, una deficiencia de vitamina B-12 puede derivar en complicaciones más graves, como problemas neurológicos, anemia crónica y cáncer de estómago.
La AP es un tipo de anemia macrocítica y a veces se denomina anemia megaloblástica debido al gran tamaño de los glóbulos rojos producidos. La anemia es una afección médica en la cual la sangre contiene bajos niveles de glóbulos rojos normales.
La anemia macrocítica no es solo característica de la AP y puede tener otras causas, entre ellas:
Existen otras causas de la deficiencia de vitamina B-12 que suelen confundirse con la AP. La AP es estrictamente un trastorno autoinmunitario provocado por la ausencia de FI. Según el NHLBI, la AP también afecta a niños que nacen con una anomalía genética que les impide producir FI. (NHLBI, 2011)
El avance de la anemia perniciosa es muy lento y, como consecuencia, a los pacientes les resulta difícil reconocer los síntomas porque se terminan acostumbrando a sentirse mal.
Entre los síntomas que suelen pasarse por alto, se incluyen los siguientes:
En casos poco frecuentes de AP, los pacientes pueden manifestar síntomas neurológicos, entre ellos:
El diagnóstico de la AP requiere de varias pruebas diferentes, entre ellas:
EL HC mide lo siguiente:
Los niveles de vitamina B-12 se evalúan mediante un análisis de sangre. Los niveles bajos indican una deficiencia.
El daño a las paredes del estómago se diagnostica fácilmente por medio de una biopsia. En la biopsia se extrae una muestra de células del estómago y se las analiza al microscopio para detectar daños.
La deficiencia de factor intrínseco se evalúa mediante una muestra de sangre. La sangre se analiza para detectar anticuerpos contra el FI y las células mucosas del estómago.
En un sistema inmunitario sano, los anticuerpos son responsables de encontrar virus o bacterias. Luego, identifican a los gérmenes invasores para su destrucción. En una enfermedad autoinmunitaria, como la AP, los anticuerpos no pueden distinguir entre una enfermedad y el tejido sano. En este caso, destruyen las células que producen el FI.
El tratamiento de la AP es un proceso que consta de dos partes:
El tratamiento comienza de la siguiente manera:
Entre los síntomas de los daños a largo plazo, se incluyen los siguientes:
El seguimiento de por vida apunta a identificar consecuencias graves, y la más peligrosa de ellas es el cáncer de estómago. Ciertos estudios han demostrado que existe una relación entre el daño producido por la AP en la membrana del estómago y el cáncer de estómago. Las consultas periódicas y las biopsias permiten detectar el cáncer en sus estadios iniciales.
Escrito por (en Inglés): Lydia Krause
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD