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La aorta es el vaso sanguíneo de mayor tamaño del organismo que transporta sangre del corazón al abdomen, las piernas y la pelvis. Cuando las paredes de la aorta se debilitan, pueden inflamarse o sobresalir, lo que se denomina aneurisma de la aorta abdominal (AAA).
Si bien por lo general no causa problemas, puede ser potencialmente mortal si se produce una ruptura. En consecuencia, si le diagnostican un aneurisma, el médico probablemente quiera controlarlo de cerca aunque no reciba tratamiento inmediato.
Con frecuencia, estos tipos de aneurismas se clasifican según el tamaño y la velocidad de desarrollo. A través de estos dos factores, pueden predecirse los efectos posibles sobre la salud
Los aneurismas de la aorta abdominal pequeños o de avance lento generalmente son menos propensos a romperse en comparación con los grandes o de avance rápido. En muchos casos, el médico determina que la manera más segura de controlar el aneurisma es a través de ecografías abdominales en lugar de tratamiento.
Los aneurismas de la aorta abdominal grandes o de avance rápido son más propensos a romperse que los pequeños. Como consecuencia, pueden producirse hemorragias internas y otras complicaciones graves. Mientras mayor sea el tamaño del aneurisma, mayores son las probabilidades de que el tratamiento suponga una intervención quirúrgica. Los aneurismas deben tratarse si causan síntomas o producen derrames de sangre.
Aún hoy se desconocen las causas específicas de los aneurismas de la aorta abdominal. Sin embargo, se ha demostrado que existen determinados factores que aumentan el riesgo de sufrir un AAA. Entre ellos, se incluyen los siguientes:
Los aneurismas pueden formarse en cualquier vaso sanguíneo, pero los aneurismas de la aorta abdominal se consideran particularmente graves debido al tamaño de la aorta.
Las probabilidades de que se produzcan estos tipos de aneurismas aumentan en los siguientes casos:
La mayoría de los aneurismas no producen síntomas a menos que se produzca una ruptura. Si ese es el caso, posiblemente se presenten uno o más de los siguientes síntomas:
Es importante consultar al médico de inmediato si manifiesta algunos de estos síntomas, ya que la ruptura de un aneurisma puede ser potencialmente mortal.
Los aneurismas intactos suelen diagnosticarse cuando el médico realiza una prueba de diagnóstico por imágenes en el abdomen o lo examina por otro motivo.
Si el médico cree que puede tener un AAA, palpará el estómago para ver si está rígido o presenta una protuberancia pulsátil. Quizás también examine el flujo sanguíneo en las piernas. Asimismo, puede realizar las siguientes pruebas para detectar un AAA:
Es posible que realice una intervención quirúrgica para reparar o eliminar el tejido dañado según el tamaño y la ubicación exacta del aneurisma. La intervención puede ser una cirugía abdominal abierta o una cirugía endovascular; esto dependerá de su estado general y del tipo de aneurisma.
Mediante la cirugía abdominal abierta, se eliminan áreas dañadas de la aorta. Es una cirugía lesiva y el tiempo de recuperación es mayor. Puede ser necesaria si el aneurisma es muy grande o si ha sufrido una ruptura.
La cirugía endovascular es menos lesiva; se usa un injerto para reparar las paredes debilitadas de la aorta.
Si el aneurisma de la aorta abdominal es pequeño (tiene menos de 4,1 cm), el médico quizás decida controlarlo de manera periódica en lugar de realizar una intervención quirúrgica. La intervención quirúrgica conlleva riesgos, y los aneurismas pequeños generalmente no sufren rupturas.
Si el médico recomienda una cirugía abdominal abierta, la recuperación puede llevar hasta seis semanas. En el caso de la cirugía endovascular, el tiempo de recuperación es menor (de hasta dos semanas).
El éxito de la cirugía y la recuperación dependen, en gran medida, de si el AAA se detecta antes de su ruptura. En este caso, el pronóstico es generalmente bueno.
Controlar la salud cardíaca también puede prevenir un AAA. Se incluyen determinados hábitos, como tener un régimen alimentario saludable, hacer actividad física y evitar otros factores de riesgo cardiovasculares, como fumar. El médico quizás recete medicamentos para tratar la presión arterial elevada, la diabetes y los niveles elevados de colesterol.
Si ha sido fumador o tiene otros factores de riesgo, quizás el médico quiera examinarlo para detectar un posible AAA cuando tenga 65 años. De ser así, no se preocupe. La prueba de detección consiste en una ecografía abdominal que permite verificar si la aorta presenta protuberancias. No causa dolor y debe hacerse solo una vez.
Escrito por (en Inglés): Brindles Lee Macon and Elizabeth Boskey, PhD
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD