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Una angiografía es una prueba que permite observar las arterias. Normalmente, las arterias no se aprecian en una radiografía. En este procedimiento, el paciente recibe una inyección con un medio de contraste, el cual, al circular por las arterias, permite visualizarlas en las imágenes radiográficas.
Una angiografía pulmonar generalmente se realiza para verificar si se ha formado un coágulo sanguíneo en los pulmones. También se utiliza para evaluar el estado y la estructura de los vasos sanguíneos de los pulmones.
El médico le dará instrucciones específicas sobre cómo prepararse para el procedimiento. Por lo general, deberá ayunar durante entre seis y ocho horas antes de someterse a la prueba. Esto evitará que vomite o sienta náuseas durante el procedimiento.
Proporciónele al médico cualquier información médica que no se encuentre en sus registros. Por ejemplo, infórmele si está embarazada, ya que la exposición a los rayos X podría ser perjudicial para el feto. También debe informarle sobre cualquier medicamento que esté tomando o cualquier alergia que tenga.
Le administrarán un sedante por vía intravenosa para que pueda relajarse durante el procedimiento.
El médico le introducirá una sonda, llamada catéter, en una vena. Por lo general, se usa una vena de la ingle, si bien el procedimiento permite observar los pulmones.
Luego, el médico desplazará el catéter por los vasos sanguíneos hasta llegar a las arterias que transportan la sangre a los pulmones. Una vez que el catéter se encuentre en su sitio, el médico inyectará el medio de contraste y
tomará imágenes radiográficas del tórax. Estas imágenes muestran los trayectos y el avance del medio de contraste, lo cual permite determinar si existe alguna obstrucción u otros problemas en las arterias.
El médico puede realizarle una angiografía pulmonar si considera que podría haber una obstrucción o un problema estructural en los vasos sanguíneos de los pulmones.
Por ejemplo, usted podría tener un coágulo o un aneurisma en la arteria pulmonar. También es posible que haya nacido con vasos sanguíneos estrechos en los pulmones y las áreas circundantes. Una angiografía pulmonar permite identificar y diagnosticar este tipo de problemas.
En muchos casos, el médico puede optar por realizar una angiografía por tomografía computarizada (TC) en lugar de una angiografía pulmonar. Según Johns Hopkins Medicine, cada vez se realizan menos angiografías pulmonares, ya que han sido reemplazadas por las angiografías por TC (Hopkins).
Si se descubre la presencia de un coágulo, el médico puede optar por tratarlo como parte de este procedimiento.
Este procedimiento rara vez conlleva complicaciones graves. Según la Georgia Health Sciences University [Universidad de Ciencias Médicas de Georgia], apenas alrededor del 0,5 por ciento de los pacientes que se someten a este procedimiento sufren complicaciones que ponen en riesgo la vida (GHSU).
En el caso de las embarazadas, la radiación de los rayos X que se utilizan en este tratamiento puede plantear riesgos para el feto. Consulte al médico sobre esta posibilidad antes de someterse al procedimiento.
Varios de los riesgos de este procedimiento están relacionados con el medio de contraste. Por ejemplo, usted podría tener una reacción alérgica. Si bien es poco frecuente, podría sufrir daño renal causado por el material utilizado. En la mayoría de los casos, los problemas renales son temporales.
Existen otros riesgos relacionados con el catéter. Al introducir el catéter, pueden dañarse nervios o vasos sanguíneos. En ocasiones poco frecuentes, el catéter puede alterar el ritmo cardíaco o perforar el corazón.
El médico conoce estos riesgos y estará preparado para responder si llegaran a surgir complicaciones.
Escrito por (en Inglés): Gretchen Holm
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD