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El ano imperforado es una anomalía congénita por la cual el ano carece de abertura o está bloqueado. Según National Library of Medicine [Biblioteca Nacional de Medicina, NML], dicha anomalía se produce aproximadamente en uno de cada 5.000 nacimientos y ocurre con mayor frecuencia en el sexo masculino que en el femenino. (NML, 2011) En las bebés con ano imperforado generalmente el recto, la vejiga y la vagina comparten una misma abertura grande. Esta abertura se llama cloaca
Esta afección se desarrolla en el útero entre la quinta y séptima semana de embarazo. Se desconoce la causa. Con frecuencia esta afección se presenta junto con otros defectos en el recto.
Usualmente el diagnóstico se emite poco después del nacimiento. Se trata de una afección muy grave que requiere tratamiento inmediato. La mayoría de los bebés necesita cirugía para reparar la anomalía. El pronóstico después de la cirugía en muy bueno.
Normalmente los signos del ano imperforado son evidentes poco después del nacimiento e incluyen lo siguiente:
Según Cincinnati Children's Hospital (CCH) [Hospital de Niños de Cincinnati] aproximadamente la mitad de los bebés que nacen con el ano imperforado tiene otras anomalías. (CCH, 2010) Algunas de ellas son:
Se trata de una afección muy grave que requiere atención inmediata. La incapacidad de eliminar las haces puede causar estreñimiento, dolor abdominal y obstrucción intestinal. Puede producirse una infección cuando las heces pasan por el tracto urinario debido a una fístula.
Por lo general, es suficiente hacer un examen médico después del nacimiento. Las pruebas con imágenes pueden confirmar el problema y revelar la magnitud de las anomalías. Por ejemplo:
Después de diagnosticar el ano imperforado, el médico también debería hacer análisis para detectar otras anomalías relacionadas con esta enfermedad. Algunas de esas pruebas son:
Casi siempre es necesario intervenir quirúrgicamente. A veces es necesario realizar múltiple cirugías para corregir el problema. De ser necesario, se hace una colostomía temporal para permitir que el bebé crezca antes de la cirugía.
En la colostomía, el cirujano crea dos pequeñas aberturas (estomas) en el abdomen. La parte inferior de los intestinos se adjunta a una de ellas y la parte superior, a la otra. Las heces se recogen en un reservorio adjunto fuera del cuerpo.
El tipo de cirugía correctiva dependerá de los detalles específicos de la anomalía, como qué tan bajo está recto del bebé, cómo se ven afectados los músculos circundantes y si hay fístulas.
Todas las fístulas que se encuentren se cierran mediante un procedimiento llamado anoplastia perineal de modo que el recto ya no esté conectado con la uretra o la vagina. Se genera un ano en la posición normal.
El procedimiento se denomina descenso endorectal transanal cuando el recto se jala y conecta al nuevo ano.
Para evitar que el ano se estreche, podría ser necesario estirarlo periódicamente (dilataciones anales). Esto se repite periódicamente por algunos meses. Los profesionales de la salud pueden enseñarle a los padres cómo hacerlo en casa.
A las pocas semanas de la cirugía, se le sindicará a los padres cómo realizar las dilataciones anales para garantizar que la abertura anal es lo suficientemente grande para permitir que pasen las heces. Algunos niños sufrirán problemas de estreñimiento y tardarán más en aprender a ir al baño. En el futuro podría ser necesario administrar ablandadores de heces, enemas o laxantes para aliviar el estreñimiento. Sin embargo, la mayor parte de las veces la cirugía puede reparar las anomalías y a la mayoría de los niños les va bien. Se recomienda un régimen alimentario con alto contenido de fibra y citas médicas de seguimiento durante la niñez.
Escrito por (en Inglés): Ann Pietrangelo
Revisado médicamente (en Inglés)
: Brenda B. Spriggs, MD, MPH, FACP