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Se trata de un procedimiento utilizado para extraer una muestra de tejido pulmonar al que luego se le realizarán distintas pruebas y análisis. Este procedimiento se utiliza habitualmente para diagnosticar un área irregular de tejido dentro de los pulmones o alrededor de ellos. La técnica también se denomina aspiración percutánea con aguja.
El médico puede realizar una biopsia pulmonar por punción para investigar una anomalía hallada en una radiografía de tórax o tomografía computarizada (TC). El objetivo es diagnosticar con precisión si la persona padece cáncer u otra enfermedad pulmonar. Este procedimiento también puede utilizarse para realizar las siguientes actividades:
La biopsia pulmonar por punción puede realizarse como única prueba o como parte de otras pruebas, incluidas las siguientes:
El primer paso para realizar una biopsia pulmonar por punción es identificar la zona que es necesario analizar. Esto se hace, habitualmente, mediante una radiografía de tórax o una TC. Un proveedor de atención médica marcará el lugar del pecho del paciente de donde debe tomarse la muestra.
Mientras se realiza la biopsia, el paciente permanecerá sentado en una camilla con los brazos relajados a los costados del cuerpo.
Se procederá a limpiar la piel del paciente y luego se le inyectará anestesia para adormecer la zona. Puede ocurrir que el paciente sienta un pinchazo.
Se realizará una pequeña incisión o corte en la piel y se introducirá la aguja de la biopsia que el médico utilizará para tomar muestras de tejido anormal. Esto puede generar una sensación de presión o, incluso, de dolor intenso.
El paciente deberá permanecer quieto y evitar toser durante el procedimiento. Cuando el médico esté listo para extraer una muestra de tejido, el paciente deberá contener la respiración. Puede ser necesario extraer varias muestras.
Una vez realizada la biopsia, se retira la aguja. Se ejercerá presión en el lugar de la inserción y, cuando se haya detenido el sangrado, se cubrirá el área con una venda. En algunos casos, puede resultar necesario efectuar una sutura para mantener cerrada la abertura mientras sana.
Las muestras de tejido se enviarán a un laboratorio para su análisis.
Por lo general, una biopsia pulmonar por punción dura entre 30 y 60 minutos, pero los resultados no se obtienen de inmediato, sino al cabo de varios días.
Algunos de los riesgos de esta biopsia son los siguientes:
Tal como ocurre con cualquier procedimiento quirúrgico, existe un riesgo menor de que se produzca una hemorragia excesiva. Si bien es común que se produzca sangrado, una pérdida importante de sangre puede ser potencialmente mortal; por este motivo, el médico u otros proveedores de atención médica controlarán la hemorragia del paciente durante la biopsia.
Inmediatamente después de finalizada la biopsia pulmonar por punción, se realizará una radiografía de tórax o una TC. Esto permitirá detectar un colapso pulmonar (neumotórax). Es poco frecuente que una biopsia pulmonar por punción provoque un neumotórax. El riesgo de que se presente esa afección se incrementa si la persona padece una enfermedad pulmonar, por ejemplo, un enfisema.
Un neumotórax puede ser potencialmente mortal. Puede ocurrir que el aire salga del pulmón y quede atrapado en el pecho. Allí el aire puede ejercer presión sobre los pulmones y otros órganos cercanos como el corazón. Si esto ocurre, puede resultar necesario colocar una sonda pleural, que disminuirá la presión y ayudará a expandir el pulmón colapsado.
El personal del hospital lo llamará el día anterior al procedimiento para confirmar el horario y el lugar. El paciente deberá evitar ingerir alimentos durante, al menos, 6 horas antes del procedimiento. El médico puede solicitarle al paciente que no ingiera alimentos luego de la medianoche del día previo a la realización de la biopsia.
El paciente deberá informarle a su médico sobre todos los medicamentos que esté tomando, tanto los medicamentos recetados como los de venta libre, ya que el médico podría indicarle que deje de tomar determinados fármacos antes del procedimiento. Puede ocurrir que algunos medicamentos hagan que la biopsia sea menos segura.
A menos que el médico indique lo contrario, el paciente debe evitar tomar algunos medicamentos durante, al menos, una semana antes de la biopsia. Entre estos medicamentos, se encuentran los siguientes:
Antes de realizar la biopsia, el médico puede administrarle al paciente un sedante leve por vía intravenosa (IV) para ayudarlo a relajarse.
El paciente puede retirarse del hospital o la clínica apenas haya finalizado la biopsia y una vez que se haya detenido cualquier hemorragia. Si el paciente fue sedado para llevar a cabo el procedimiento, podría llevarle un día recuperarse del efecto del medicamento. Asimismo, se le podría solicitar al paciente que permanezca en el hospital para poder controlar su recuperación.
Antes de que comience la cirugía, el paciente puede consultarle al médico si podrá irse a su casa ese mismo día. En ese caso, el paciente deberá contar con un amigo o familiar que lo lleve a su domicilio y que permanezca con él para asegurarse de que no se presenten complicaciones. El paciente deberá consultarle al médico cuánto tiempo debe descansar antes de retomar sus actividades habituales.
Podría necesitar tomar analgésicos suaves con el fin de aliviar las molestias posteriores a la biopsia. Se debe evitar tomar aspirina y AINE, ya que estos medicamentos pueden aumentar el riesgo de que se produzcan hemorragias. En lugar de esos medicamentos, se puede recurrir a un analgésico sin aspirina, por ejemplo, paracetamol (Tylenol). Tal vez el médico le sugiera al paciente que tome un analgésico suave.
Comuníquese con su médico si presenta alguno de los siguientes síntomas luego de la biopsia:
Escrito por (en Inglés): Kimberly Holland
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD