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El delirio es un cambio abrupto que se produce en el cerebro y que ocasiona confusión mental, alteraciones emocionales y dificultades para pensar, recordar, dormir, prestar atención y demás. Es posible presentar esta afección durante el período de abstinencia alcohólica, después de una intervención quirúrgica o junto con la demencia. El delirio suele ser temporal y generalmente puede tratarse sin problemas.
Se clasifica según la causa, la gravedad y sus características.
El delírium trémens es una forma grave de la afección que presentan las personas que están tratando de dejar el alcohol. Por lo general, se trata de personas que bebieron grandes cantidades de alcohol durante muchos años.
El delirio hiperactivo se caracteriza por un nivel alto de alerta y falta de cooperación.
El delirio hipoactivo es más frecuente y quienes lo padecen tienden a dormir durante más tiempo, son inatentos y desorganizados con las tareas diarias y posiblemente se salteen comidas o se olviden de las citas.
Algunas personas tienen una combinación de delirio hiperactivo y delirio hipoactivo, y los síntomas alternan entre estos dos tipos.
Las enfermedades que causan inflamación e infección, como la neumonía, pueden interferir en la función cerebral. Además, tomar determinados medicamentos (p. ej., para la presión arterial) o consumir drogas de manera excesiva pueden alterar las sustancias químicas del cerebro. La abstinencia alcohólica y el consumo de sustancias tóxicas también pueden causar delirio.
Si tiene asma u otra afección que genera dificultad para respirar, el cerebro no recibe la cantidad de oxígeno que necesita. Cualquier afección o factor que ocasione cambios significativos en la función cerebral puede provocar confusión mental grave.
Si tiene más de 65 años o sufre muchas afecciones médicas, corre un riesgo mayor de tener delirio. En el caso de los pacientes que se sometieron a intervenciones quirúrgicas o que tienen abstinencia alcohólica y de drogas, el riesgo también es mayor. Las afecciones que dañan el cerebro (p. ej., el accidente cerebrovascular y la demencia) pueden aumentar el riesgo. El riesgo también es mayor si la persona se encuentra en un estado de estrés emocional extremo. Los siguientes factores también pueden favorecer la aparición del delirio:
El delirio repercute en la mente, las emociones, el control muscular y los patrones de sueño. Quizás le cueste concentrarse o no sepa bien dónde se encuentra. Es posible que también se mueva de una forma más lenta o rápida que la normal y que tenga cambios en el estado de ánimo. Entre los demás síntomas, se incluyen los siguientes:
El médico observará los síntomas y lo examinará para verificar si puede pensar, hablar y moverse con normalidad. Algunos médicos utilizan el método de evaluación de confusión (CAM) para diagnosticar o descartar el delirio. El médico observará si usted presenta lo siguiente:
Existen numerosos factores que pueden ocasionar cambios en el equilibrio químico del cerebro. El médico tratará de determinar la causa del delirio mediante pruebas acordes a los síntomas y antecedentes médicos. Quizás solicite una o más de las siguientes pruebas para ver si existen desequilibrios:
Según la causa del delirio, el tratamiento quizás incluya tomar o dejar de tomar determinados medicamentos. El asesoramiento psicológico también puede ser de utilidad en algunos casos. En los adultos mayores, es importante ofrecer un diagnóstico preciso para elegir el tratamiento correcto, ya que los síntomas del delirio son similares a los de la demencia, pero los tratamientos para cada una de estas afecciones son muy diferentes.
El médico le recetará medicamentos para tratar la causa subyacente del delirio. Por ejemplo, si este se debe a un ataque de asma grave, usted quizás necesite un inhalador o un respirador para normalizar la respiración. Si el delirio se debe a una infección bacteriana, tal vez le receten antibióticos.
En algunos casos, el médico quizás recomiende dejar de beber alcohol o de tomar determinados medicamentos (p. ej., codeína u otros fármacos que debilitan el sistema). Si tiene agitación o depresión, tal vez reciba dosis pequeñas de uno de los siguientes medicamentos:
Si se siente desorientado, el asesoramiento psicológico quizás lo ayude a aclarar sus ideas. También se emplea como tratamiento para las personas que sufren trastornos que conllevan conductas peligrosas. En todos los casos, el objetivo del asesoramiento psicológico es hacerlo sentir cómodo y ofrecerle un lugar seguro para conversar sobre lo que piensa y siente.
Los pacientes con delirio pueden recuperarse totalmente si reciben el tratamiento adecuado. Volver a pensar, hablar y sentirse físicamente como antes puede llevar hasta algunas semanas. Es posible sufrir efectos secundarios a causa de los medicamentos que se utilizan para tratar esta afección.
Escrito por (en Inglés): Chitra Badii
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD