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Tener hiperactividad significa ser más activo que lo normal o lo deseable. Según la causa, la hiperactividad tiene muchas características diferentes. Las más frecuentes son las siguientes:
Muchas enfermedades mentales y afecciones médicas diferentes provocan hiperactividad. Las personas hiperactivas quizás presenten otros problemas debido a su incapacidad para permanecer quietas o concentrarse. Por ejemplo, la hiperactividad puede ocasionar dificultades en la escuela o el trabajo y puede crear tensión en las relaciones con amigos y familiares. Además, puede provocar accidentes y lesiones y aumentar el riesgo de consumo de alcohol y drogas y de conductas delictivas.
La hiperactividad suele considerarse una afección más problemática para las personas cercanas (maestros, empleados y padres) en comparación con quien tiene hiperactividad. Sin embargo, quienes sufren de hiperactividad suelen sentirse ansiosos o deprimirse por su afección y la manera en la que los demás responden.
Uno de los principales trastornos que provocan hiperactividad es el trastorno de hiperactividad con déficit de atención (THDA). El THDA es una afección que produce hiperactividad, falta de atención e impulsividad. Este trastorno suele diagnosticarse a una edad temprana. No obstante, a veces puede afectar a personas adultas.
Si bien la hiperactividad puede tratarse, suele ser necesario un tratamiento precoz para obtener resultados óptimos.
La hiperactividad puede ser un síntoma de varios trastornos físicos y mentales. Las causas más frecuentes son las siguientes:
Es posible que haya uno o más signos, los cuales dependen de la causa del trastorno. Tal vez los niños hiperactivos tengan dificultades para concentrarse en la escuela y manifiesten conductas impulsivas, por ejemplo, las siguientes:
Los adultos quizás presenten los siguientes síntomas:
Si una persona se angustia porque tiene esta afección, puede sentir ansiedad o depresión. Es probable que los adultos hiperactivos hayan presentado los síntomas mencionados anteriormente durante la niñez.
Si usted o su hijo presentan signos de hiperactividad, consulte al médico. El profesional le hará preguntas sobre los síntomas, especialmente cuándo comenzaron. También le preguntará si hubo cambios recientes en el estado de salud general. El médico también querrá saber si toma medicamentos para tratar alguna afección médica o mental. Las respuestas servirán para identificar el tipo de hiperactividad. El médico también podrá determinar si se trata de una afección nueva o de un problema que empeora con el paso del tiempo. Además, podrá establecer si la causa es un efecto secundario de un medicamento.
El médico quizás solicite una muestra de sangre u orina para controlar los niveles hormonales. Un desequilibrio en el nivel de hormonas tiroideas u otras hormonas puede provocar hiperactividad.
Si el médico cree que la causa es una afección mental, lo derivará a un especialista en salud mental.
Si la causa de la hiperactividad es una enfermedad que afecta la glándula tiroidea, el cerebro o el sistema nervioso, el médico quizás le recete medicamentos para tratar el problema subyacente. La hiperactividad también puede ser producto de un trastorno emocional. En este caso, lo tratará un especialista en salud mental, quien
analizará los síntomas para determinar la afección que usted padece. Una vez efectuado el diagnóstico, quizás le receten medicamentos o terapia para controlar la hiperactividad.
Los tipos de terapia que suelen usarse para tratar la hiperactividad son los siguientes:
La terapia cognitivo-conductual apunta a modificar los patrones de pensamiento y conducta. La psicoterapia consiste en analizar los síntomas con un terapeuta, quién puede enseñarle a lidiar con la afección y reducir sus efectos.
Si la terapia no es suficiente, quizás necesite tomar medicamentos para controlar los síntomas a nivel cerebral. Estos medicamentos tienen efectos calmantes y suelen recetarse a niños y adultos. Entre estos medicamentos, se incluyen los siguientes:
Algunos de estos medicamentos generan dependencia, por lo que el médico o el proveedor de atención médica controlarán las dosis.
Quizás también le recomienden evitar los estimulantes que pueden desencadenar síntomas. Entre los más frecuentes, se incluyen la cafeína y la nicotina.
Escrito por (en Inglés): Shawn Goodwin
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD