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La infección aguda por VIH, también conocida como infección primaria por VIH o síndrome antirretrovírico agudo, es una afección que se produce entre las primeras dos y cuatro semanas después de haberse infectado por el virus de la inmunodeficiencia humana. Es la etapa inicial de la infección y se prolonga hasta que el organismo haya creado anticuerpos contra el VIH. Durante esta etapa, el virus se duplica rápidamente. A diferencia de lo que sucede con otros virus, el sistema inmunitario no puede combatir el VIH, por lo que la infección permanece en las células durante un período más prolongado. Con el paso del tiempo, el virus ataca y destruye los inmunocitos, por lo cual el sistema inmunitario no puede combatir otras enfermedades e infecciones. Cuando sucede esto, la infección por VIH puede causar la aparición del síndrome de inmunodeficiencia adquirida o SIDA.
La infección aguda por VIH es altamente contagiosa. Sin embargo, la mayoría de las personas que han contraído la infección aguda por VIH desconocen que están infectadas. Esto sucede porque la mayor parte de la población no se somete a pruebas de detección del VIH de manera periódica y porque los análisis convencionales de detección de anticuerpos contra el VIH probablemente no detecten la infección en esta etapa.
Esta infección se produce entre las dos y las cuatro semanas después de la exposición inicial al virus. El VIH se contagia a través de lo siguiente:
El VIH no se contagia por abrazarse, tomarse las manos ni compartir utensilios con una persona infectada.
La infección aguda por VIH no siempre ocasiona una infección por VIH sintomática o SIDA. En algunas personas, la infección por VIH puede permanecer latente durante décadas o años. Otras quizás no presenten nunca una infección avanzada con VIH o SIDA.
Es importante tener en cuenta que el VIH puede aparecer en personas de cualquier edad, raza u orientación sexual. No obstante, existen determinados grupos que tal vez tengan un riesgo mayor de infectarse, por ejemplo, los siguientes:
Muchas personas con esta infección no presentan síntomas. Si usted tiene síntomas de infección aguda por VIH, quizás se prolonguen de algunos días a cuatro semanas.
La mayoría de las personas que manifiestan síntomas de infección aguda por VIH desconocen que son causados por el VIH, ya que los síntomas son similares a los de la gripe y otras enfermedades víricas. Entre ellos, pueden incluirse los siguientes:
Los Centers for Disease Control and Prevention [Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC] estiman que el 20 por ciento de las personas con VIH desconocen que están infectadas. La única manera de saber si se tiene VIH es someterse a un análisis (CDC, 2012).
Si el médico cree que usted puede tener una infección aguda por VIH, solicitará una serie de análisis para detectar el virus.
La prueba habitual de detección del VIH no siempre detecta una infección aguda por VIH. Muchas pruebas de detección del VIH detectan anticuerpos contra el VIH y no el virus en sí. Después de la infección inicial, el organismo puede tardar varios meses en producir los anticuerpos.
Entre algunas de las pruebas que pueden detectar los signos de una infección aguda por VIH, se incluyen las siguientes:
El tratamiento adecuado es fundamental para las personas infectadas por el VIH. Si le han diagnosticado VIH, es importante que aprenda lo más que pueda acerca del virus.
Los médicos y científicos continúan debatiendo si el tratamiento precoz e intensivo es adecuado para todas las personas con VIH. Si bien el tratamiento precoz puede reducir los efectos del virus, los medicamentos para tratar el VIH pueden tener efectos secundarios graves si se los toma a largo plazo. Es importante analizar con el médico todas las opciones de tratamiento y los efectos secundarios posibles para determinar el tratamiento correcto según su caso.
Además del tratamiento farmacológico, el médico quizás recomiende seguir las pautas de conducta saludable que se enumeran a continuación:
Con el paso del tiempo, el VIH puede inhibir el sistema inmunitario. Como consecuencia, el paciente puede ser más propenso a tener infecciones, cáncer y otras enfermedades.
En algunas personas, la infección por VIH causa SIDA con el paso del tiempo. Este riesgo puede reducirse si se recibe tratamiento médico en el momento oportuno.
El VIH es una afección crónica, es decir, puede tratarse, pero no curarse.
Con el tratamiento correcto, las personas con VIH pueden tener una vida plena y prolongada.
El VIH puede prevenirse si se evita la exposición a los líquidos corporales potencialmente infecciosos, como la sangre, el semen y la leche materna. También puede reducirse el riesgo si se toman decisiones más saludables.
Si tiene VIH, no podrá donar sangre, esperma ni órganos a fin de evitar el contagio del virus a otros. Sin embargo, el VIH no puede contagiarse a través del contacto casual y no debería afectar la manera en la que lleva a cabo sus actividades cotidianas.
Escrito por (en Inglés): Elly Dock and Elizabeth Boskey, PhD
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD