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Cada año, millones de personas consumen alimentos contaminados con bacterias, virus o parásitos, lo cual puede provocar una intoxicación alimentaria: una experiencia desagradable que se caracteriza por náuseas, vómitos y diarrea. Cada año, uno de cada seis estadounidenses contrae intoxicación alimentaria.
La causa de la intoxicación alimentaria puede ser una de las siguientes:
El norovirus es un virus contagioso que causa más de la mitad de los casos de intoxicación alimentaria. Generalmente, se propaga mediante la preparación antihigiénica de los alimentos. Los cocineros o los meseros que no se lavan las manos antes de tocar los alimentos pueden diseminar este virus.
El botulismo es una enfermedad poco frecuente (pero grave) cuya causa son las bacterias que crecen en los alimentos enlatados o preservados incorrectamente.
Escherichia coli es un tipo de bacteria que está presente en los intestinos de todos los seres humanos y animales. Cuando se ingiere, ciertas cepas pueden causar una enfermedad. Este tipo de bacteria puede contaminar la carne durante el procesamiento y filtrarse en comidas que no se preparan cuidadosamente.
La salmonella es un tipo de bacteria presente en los intestinos de los animales. Puede vivir en productos animales como la carne y los huevos. Si cocina los alimentos durante un tiempo prolongado o a temperaturas altas, la salmonella debería quedar eliminada.
Con frecuencia, la contaminación se produce cuando los alimentos o las bebidas entran en contacto con organismos presentes en la materia fecal. Los alimentos que se comen crudos son fuentes comunes de enfermedad ya que no pasan por ningún proceso de cocción. En general, el calor de la cocción elimina los gérmenes patógenos en los alimentos.
Debido a que muchas instalaciones de tratamiento de animales están atestadas, la carne, los huevos y los productos lácteos se contaminan con frecuencia. Cuando estos productos se cocinan o se pasteurizan, se eliminan muchos de los contaminantes. Sin embargo, en algunos casos, las bacterias o virus sobreviven.
El agua posiblemente también esté contaminada con organismos que causan enfermedades, en particular en los países donde el tratamiento del agua es poco común o no se lleva a cabo de forma correcta.
Cualquier persona puede contraer una intoxicación alimentaria. La mayoría de las personas contraen la infección al menos una vez en la vida. Las embarazadas, los niños, los adultos mayores y las personas que tienen sistemas inmunitarios debilitados corren más riesgo de padecer complicaciones.
Los síntomas varían según la fuente de la infección. Generalmente, los casos comunes de intoxicación alimentaria incluyen los siguientes síntomas:
Los síntomas de una intoxicación alimentaria potencialmente mortal aparecen cuando sucede lo siguiente:
Si presenta alguno de estos síntomas, debe comunicarse con el médico u otro profesional de la salud de inmediato.
La mayoría de los casos de intoxicación alimentaria se resuelven en varios días. La intoxicación alimentaria que causa síntomas graves posiblemente requiera tratamiento médico. Cuando se prolonguen los síntomas, es posible que también se necesite tratamiento médico.
El médico quizás pueda diagnosticar el tipo de intoxicación alimentaria según los síntomas. Si no puede dar un diagnóstico, la causa de la intoxicación puede identificarse con una muestra de materia fecal.
A menudo, el objetivo del tratamiento es la rehidratación después de la pérdida de líquido durante la diarrea y los vómitos. En general, esto se lleva a cabo con líquidos intravenosos (IV). Si la intoxicación alimentaria es bacteriana, quizás el médico le indique antibióticos.
La mayoría de las personas que padecen intoxicación alimentaria se recuperan en el hogar en unos cuantos días. Es muy poco frecuente que las personas que están sanas se enfermen gravemente y mueran a causa de las complicaciones. Los pacientes mayores, los niños muy pequeños o las personas que padecen otras enfermedades posiblemente tengan más dificultad para lidiar con la intoxicación alimentaria. Los síntomas pueden ser más graves. En el caso de las embarazadas que contraen ciertas formas de intoxicación alimentaria, posiblemente pueden producirse abortos, muerte fetal o parto prematuro.
Para prevenir la intoxicación alimentaria, lo más recomendable es manipular los alimentos cuidadosamente y evitar el consumo de posibles alimentos insalubres.
Algunos alimentos tienen más probabilidades de causar intoxicación alimentaria debido al método de producción o preparación. Entre ellos, se incluyen los siguientes:
Lávese siempre las manos antes de cocinar o de comer alimentos. Asegúrese de que la comida esté sellada correctamente. Almacene los alimentos refrigerados y congelados de forma correcta. Cocine bien la carne y los huevos. Se debe desinfectar todo elemento que entre en contacto con productos crudos antes de usarlo para preparar otras comidas. SIEMPRE lave las frutas y verduras antes de servirlas.
Manténgase informado sobre los retiros de alimentos del mercado y los brotes generalizados de enfermedades transmitidas por alimentos. Descarte todo alimento que ya haya comprado y que se informe como contaminado.
Las personas que tienen un alto riesgo de reaccionar con gravedad ante una intoxicación alimentaria (los bebés y los niños pequeños, las personas mayores, las personas que tienen sistemas inmunitarios comprometidos y las embarazadas) deben evitar comer alimentos de alto riesgo como sushi, embutidos, quesos blandos y jugos o leche sin pasteurizar.
Escrito por (en Inglés): Marissa Selner and Winnie Yu
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD