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En primer lugar, están las cosas que todo el mundo ve: mal aliento, dientes amarillentos, manchas en los dedos y los labios, manchas por envejecimiento y arrugas. Luego, están las cosas que no se ven: el aumento drástico del riesgo de sufrir cáncer de pulmón, enfisema, esterilidad, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Si usted es fumador y tiene pensado dejar de fumar o lo ha intentado alguna vez, es probable que conozca perfectamente las razones por las cuales debe hacerlo.
Fumar es un hábito que transciende todo límite racial, socioeconómico y de género. Según los Centers for Disease Control and Prevention [Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC], más de 46 millones de adultos estadounidenses fuman (lo que equivale a más del 20 por ciento de la población adulta, una disminución respecto del 24 por ciento de 10 años atrás). El tabaquismo es más frecuente en los hombres: el 23 por ciento de ellos fuma, en comparación con el 19 por ciento de las mujeres. No solo los adultos fuman: cerca de un cuarto de los estudiantes del nivel secundario de los Estados Unidos también lo hace.
Los cigarrillos se elaboran con hojas secas de tabaco que contienen nicotina, que es una droga, en forma natural. Las compañías tabacaleras les agregan a los cigarrillos sustancias químicas como amoníaco, alquitrán y cianuro, además de otros ingredientes, como cacao, café y mentol, para cambiar el sabor del tabaco en un intento por hacer que fumar sea una experiencia más placentera. Según la American Cancer Society [Sociedad Americana Contra el Cáncer, ACS], se han identificado más de 4.000 sustancias químicas diferentes en los cigarrillos y en el humo que despiden. Se sabe que 60 de estas 4.000 sustancias causan cáncer. Las sustancias químicas que causan cáncer se denominan sustancias cancerígenas.
Hasta hace poco, las compañías tabacaleras no tenían la obligación de hacer públicos los ingredientes que agregaban a los cigarrillos que elaboraban. Por tal motivo, los científicos no podían determinar qué efectos (si es que los había) podían tener todos estos aditivos en la salud. En la actualidad, la legislación federal les exige a las tabacaleras la presentación ante la Food and Drug Administration [Administración de Alimentos y Medicamentos, FDA] de una lista de los aditivos que se encuentran en los cigarrillos que producen. Los consumidores podrán acceder públicamente a una lista de las sustancias químicas perjudiciales o peligrosas que se encuentran en cada cigarrillo. En su mayoría, los productos de tabaco no están regulados -a diferencia de los medicamentos, las bebidas alcohólicas y la mayoría de los alimentos- lo cual significa que los riesgos posibles para la salud, más allá de lo que ya se sabe luego de años de uso por parte de los consumidores, todavía no se han develado en su totalidad.
Fumar y consumir tabaco en cualquiera de sus formas afecta la función reproductiva y la fecundidad. Según una serie de investigaciones, los hombres que fuman sufren una disminución de la cantidad de espermatozoides, los cuales suelen presentar deformidades o baja motilidad, lo que, a su vez, dificulta la concepción. Los especialistas creen que fumar afecta el ADN de los espermatozoides, lo que puede provocar problemas de salud físicos y del desarrollo en el niño.
Las embarazadas que fuman dañan la salud del bebé en gestación, tanto durante el embarazo como a futuro. Los bebés de madres que fuman son alrededor de un 30 por ciento más propensos a nacer prematuramente, y los que logran nacer a término tienen más probabilidades de tener peso bajo al nacer. Además, los bebés nacidos de madres que fumaron durante el embarazo también corren un riesgo mayor de sufrir muerte súbita.
En los Estados Unidos, las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte tanto en hombres como en mujeres. Los fumadores son de dos a cuatro veces más propensos a sufrir enfermedades cardíacas que los no fumadores. Lo mismo sucede con el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Fumar provoca el estrechamiento de los vasos sanguíneos y las arterias, lo que puede causar enfermedad arterial periférica (EAP), que es la obstrucción de las arterias principales de los brazos y las piernas. Si una persona sigue fumando, la EAP puede dar origen a diferentes complicaciones, incluidos dolor, deterioro muscular y, en última instancia, necrosis muscular.
Fumar daña los pulmones y las vías respiratorias, lo que aumenta el riesgo de padecer enfermedades respiratorias. En los hombres fumadores, el riesgo de sufrir cáncer de pulmón es 23 veces mayor que en los no fumadores. El cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer en las mujeres, y en las mujeres fumadoras, las probabilidades de sufrir esta enfermedad son 13 veces mayores que en las no fumadoras. La mayoría de los fumadores presentan una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una de varias enfermedades, como la bronquitis o el enfisema, que obstruye el ingreso y la salida de aire de los pulmones, lo que dificulta cada vez más la respiración.
El tabaquismo sigue siendo la causa principal de enfermedades evitables en los adultos estadounidenses. Además, cada año, la exposición pasiva al humo del cigarrillo es responsable de la muerte de miles de personas que jamás han fumado. En promedio, los fumadores mueren entre 13 y 14 años antes que los no fumadores. Si usted no deja de fumar, podría ser uno de los aproximadamente 443.000 adultos que mueren cada año por enfermedades o complicaciones atribuibles al tabaquismo.
Sin embargo, no todas son malas noticias: desde el momento que deja de fumar, el riesgo de sufrir muchas enfermedades y complicaciones comienza a disminuir. En efecto, según la American Cancer Society, un año después de fumar el último cigarrillo, el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas se reduce a la mitad. Quince años después, el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas se equipara con el de las personas que nunca han fumado. Lo mismo sucede con el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. El destino de su salud no está sellado a fuego dado que usted puede cambiar su futuro si toma la decisión de dejar de fumar.
Escrito por (en Inglés): the Healthline Editorial Team
Revisado médicamente (en Inglés)
: Jennifer Monti, MD, MPH