Join AARP
Get exclusive member benefits & effect social change. Join Today
Your email address is now confirmed.
You'll start receiving the latest news, benefits, events, and programs related to AARP's mission to empower people to choose how they live as they age.
You can also manage your communication preferences by updating your account at anytime. You will be asked to register or log in.
In the next 24 hours, you will receive an email to confirm your subscription to receive emails related to AARP volunteering. Once you confirm that subscription, you will regularly receive communications related to AARP volunteering. In the meantime, please feel free to search for ways to make a difference in your community at www.aarp.org/volunteer
Get exclusive member benefits & effect social change. Join Today

No se conoce ninguna forma de prevenir la enfermedad de Alzheimer (EA). Sin embargo, el National Institute on Aging [Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, NIA] de los National Institutes of Health [Institutos Nacionales de la Salud, NIH], junto con empresas farmacéuticas, fundaciones y organizaciones sin fines de lucro, participan en investigaciones destinadas a buscar formas de retrasar, demorar y prevenir la EA. Entre ellas, se incluyen las siguientes:
Un ensayo prometedor es un estudio en curso de una vacuna que incluye a 10.000 voluntarios de todo el mundo. La vacuna se conoce como bapineuzumab. Si bien no es una cura, esta vacuna ha demostrado que evita, y en algunos casos revierte, la acumulación de placas de amiloide en el cerebro. Las placas de amiloide constituyen el factor característico de la EA. No obstante, no queda claro si las placas constituyen una causa o un resultado de la enfermedad de Alzheimer.
Puede tomar medidas para disminuir el riesgo y controlar los síntomas de la EA. Estos son algunos ejemplos:
Hay pruebas que sugieren que un régimen alimentario mediterráneo puede disminuir el riesgo de padecer EA. Este régimen alimentario incluye una baja cantidad de carnes rojas y destaca los cereales integrales, las frutas y verduras, el pescado y los mariscos, las nueces, el aceite de oliva y otras grasas saludables.
Otros estudios sugieren que los antioxidantes de los alimentos influyen sobre los cambios relacionados con la edad en el cerebro. Por ejemplo, los arándanos y las fresas pueden mejorar la función cognitiva en ratas y ratones tanto durante el envejecimiento normal como en animales que tienen la EA.
Otro estudio examinó la curcumina, el ingrediente principal de la cúrcuma (una especia de color amarillo que se utiliza en el curri y un poderoso antioxidante). El estudio reveló que la curcumina puede suprimir la acumulación de placas de amiloide perjudiciales en el cerebro de los roedores.
Según el Religious Orders Study [Estudio de órdenes religiosas], un cerebro activo puede disminuir el riesgo de padecer la EA. En dicho estudio, más de 700 personas (monjas, curas y hermanos religiosos de edad avanzada) describieron la cantidad de tiempo que les tomaban distintas actividades de procesamiento de información. Estas incluían escuchar la radio, leer periódicos, armar rompecabezas y visitar museos.
Después de cuatro años, quienes realizaron esas actividades en mayor medida disminuyeron el riesgo de padecer EA en un 47 por ciento en promedio.
Otros estudios demostraron que quienes tienen niveles educativos más elevados conservan la capacidad de pensar y razonar.
Realizar ejercicios mentales parece crear o contribuir a la reserva cognitiva. En otras palabras, usted desarrolla neuronas y vías adicionales en el cerebro. ¿Cuál es la importancia?
Normalmente, el cerebro tiene un solo camino para transportar información del punto A al punto B. Si existe una obstrucción o un camino sin salida, la información no llegará a destino. Sin embargo, las personas que desarrollan nuevas vías de pensamiento a través de ejercicios mentales crean rutas diversas y alternativas en el cerebro. Esto hace que la información vital recorra su camino con más facilidad y rapidez.
Por esta razón, ejercite el cerebro. Arme rompecabezas, juegue al bridge o aprenda un nuevo idioma.
Investigaciones de peso sugieren que las personas mayores que pasan la mayor parte del tiempo en su entorno doméstico inmediato tienen casi dos veces más probabilidades de padecer la EA en comparación con aquellos que viajan más. No obstante, estos resultados también pueden reflejar la salud general de las personas. Entonces, podría ser un caso difícil de determinar.
Sin embargo, se ha documentado ampliamente que involucrarse en el mundo que lo rodea es bueno para la salud mental, física y emocional.
Cuando las personas mayores con EA participan en ejercicios aeróbicos, mejoran sus síntomas psicológicos y conductuales.
Por ejemplo, los investigadores observaron la relación de la actividad física y el riesgo de padecer EA en aproximadamente 1700 adultos mayores de 65 años y descubrieron que el riesgo de EA era un 35 o 40 por ciento menor en quienes se ejercitaban durante al menos 15 minutos, tres veces por semana o más, que en aquellos que se ejercitaban menos.
Fumar puede aumentar el riesgo de padecer EA y demencias. No obstante, los antecedentes de tabaquismo no parecen ser un factor. Entonces, si aún fuma, es momento de dejar de hacerlo. Consulte al médico acerca de métodos que puedan darle resultado.
El National Institute of Neurological Disorders [Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos, NINDS] también sugiere otras medidas preventivas. Entre ellas, se incluyen las siguientes:
La investigación sugiere que las personas con niveles elevados de colesterol presentan un mayor riesgo de padecer EA. El colesterol estimula la formación de placas de amiloide en el cerebro. Las mutaciones de un gen denominado CYP46 y de la variante APOE e4 del gen, ambos vinculados con la EA, también participan en la formación del colesterol. Varios estudios han revelado que las estatinas (medicamentos que disminuyen los niveles de colesterol) están vinculadas con una menor probabilidad de deterioro cognitivo.
Los antihipertensivos disminuyen las probabilidades de padecer deterioro cognitivo en las personas mayores que tienen presión arterial elevada. Un importante estudio europeo descubrió un 55 por ciento menos de riesgo de demencia en personas mayores de 60 años que recibieron tratamiento para la hipertensión. Estas personas tenían un menor riesgo de tener EA y demencia vascular.
Muchos estudios sugieren que la inflamación puede contribuir a la EA. Las autopsias de personas que fallecieron debido a la EA demuestran una inflamación generalizada del cerebro. Un estudio descubrió que los hombres con altos niveles de la proteína C-reactiva, un marcador general de la inflamación, presentaban un mayor riesgo de sufrir EA y otros tipos de demencia.
El uso prolongado de AINE (tales como ibuprofeno y naproxeno) puede prevenir o demorar el inicio de la EA. Los expertos consideran que el efecto puede deberse a la disminución de la inflamación. Un estudio de 2003 reveló que estos medicamentos también se unen a las placas de amiloide y pueden disolverlas y prevenir la formación de nuevas placas.
La homocisteína (un aminoácido) es una de las proteínas básicas que circula por la sangre de manera natural. Estudios recientes indican que los niveles sanguíneos de homocisteína más elevados que los niveles promedio constituyen un factor de riesgo de la EA, la demencia vascular y el deterioro cognitivo.
Se ha demostrado que un régimen alimentario rico en folato (ácido fólico) y otras vitaminas B (tales como la B6 y B12) disminuye los niveles de homocisteína. Aún se desconoce si aumentar o no estas vitaminas B en el régimen alimentario podría protegernos contra la EA.
Algunas buenas fuentes de folato incluyen las siguientes:
Las fuentes de B6 y B12 incluyen las siguientes:
Escrito por (en Inglés): Wendy Leonard, MPH
Revisado médicamente (en Inglés)
: Jennifer Monti, MPH, MD