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Una ruptura del tímpano es un orificio o desgarro pequeño en el tímpano, también llamado membrana del tímpano. La membrana del tímpano es un tejido delgado que separa el oído medio del conducto auditivo externo.
Esta membrana vibra cuando las ondas de sonido ingresan en el oído. La vibración continúa a través de los huesos del oído medio. Los sonidos se escuchan gracias a esta vibración, por lo que una ruptura del tímpano puede provocar problemas de audición.
En casos poco frecuentes, la afección puede causar una pérdida permanente de la audición.
La otitis es una causa frecuente de ruptura del tímpano, especialmente en los niños. A raíz de la otitis, se acumula líquido detrás del tímpano. La presión ejercida por este líquido puede provocar la ruptura de la membrana del tímpano.
Existen otras actividades que provocan un cambio de presión en el oído que puede dar origen a una ruptura del tímpano. Entre ellas, pueden citarse las siguientes:
La ruptura del tímpano también puede deberse a una lesión. Cualquier tipo de traumatismo en el oído o en los costados del cráneo puede provocar una ruptura. Incluso higienizarse los oídos con un hisopo puede ser potencialmente nocivo para el tímpano si no se toman las precauciones necesarias.
El traumatismo acústico -o daño en el oído debido a ruidos sumamente fuertes- puede dar origen a una ruptura. Sin embargo, estos casos no son tan frecuentes.
El dolor es el síntoma principal de la ruptura del tímpano. Cada persona siente el dolor de manera diferente. En algunas, el dolor puede ser intenso y mantenerse constante a lo largo del día o aumentar y disminuir en intensidad.
Por lo general, el oído comienza a drenarse una vez que el dolor desaparece. A esta altura, el tímpano presenta una ruptura y es posible que del oído afectado salga un líquido aguado, sanguinolento o con pus.
Una persona podría sufrir una pérdida temporal o un deterioro de la audición en el oído afectado. También es posible que sienta un zumbido en los oídos.
Si la ruptura es grave, probablemente se presenten otros síntomas, como mareos o debilidad en los músculos faciales.
El objetivo principal de los tratamientos contra la ruptura del tímpano es aliviar el dolor y eliminar o prevenir la infección. El dolor producido por una ruptura del tímpano puede aliviarse en el hogar con calor y analgésicos. Un remedio sencillo consiste en aplicar una compresa tibia y seca sobre el oído varias veces al día.
Si el oído no cicatriza espontáneamente, el médico podría optar por colocar un parche en el tímpano. Este procedimiento consiste en colocar un parche de papel con medicamentos por encima del orificio en la membrana del tímpano. El parche estimula el crecimiento de la membrana.
La infección que podría haber dado origen a la ruptura del tímpano se trata con antibióticos, los cuales también protegen el oído ya que previenen infecciones nuevas a causa de la ruptura. El médico puede recetarle antibióticos en la forma de comprimidos, de gotas para los oídos o ambas formas de administración.
En casos poco frecuentes, es posible que sea necesario recurrir a una intervención quirúrgica para colocar un parche sobre la membrana del tímpano. La reparación quirúrgica de una ruptura de tímpano se denomina timpanoplastía. Durante una timpanoplastía, el cirujano extirpa tejido de otra área del cuerpo y la injerta en el orificio de la membrana del tímpano.
Por lo general, una ruptura del tímpano cicatriza sin necesidad de tratamientos lesivos. La mayoría de las personas que han sufrido una ruptura del tímpano solo sienten una pérdida temporal de la audición. La ruptura suele cicatrizar por completo en un lapso de ocho semanas.
Para favorecer la cicatrización, no se sople la nariz a no ser que sea absolutamente necesario. Soplarse la nariz aumenta la presión en los oídos, lo que puede generar dolor y dificultar la cicatrización de la membrana del tímpano. Es importante mantener el oído seco para prevenir infecciones nuevas. Para evitar que el agua ingrese en el conducto auditivo externo, puede colocarse algodón en los oídos con mucho cuidado antes de tomar un baño. Lo más probable es que el médico le aconseje no nadar hasta que el oído se haya recuperado.
Escrito por (en Inglés): Erica Roth
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD