Join AARP
Get exclusive member benefits & effect social change. Join Today
Your email address is now confirmed.
You'll start receiving the latest news, benefits, events, and programs related to AARP's mission to empower people to choose how they live as they age.
You can also manage your communication preferences by updating your account at anytime. You will be asked to register or log in.
In the next 24 hours, you will receive an email to confirm your subscription to receive emails related to AARP volunteering. Once you confirm that subscription, you will regularly receive communications related to AARP volunteering. In the meantime, please feel free to search for ways to make a difference in your community at www.aarp.org/volunteer
Get exclusive member benefits & effect social change. Join Today

La septicemia es una infección provocada por la presencia de bacterias en el torrente sanguíneo. Suele llamársela infección en la sangre y, según el Dr. James M. Steckelberg, internista de Mayo Clinic, este no es en realidad un término médico, pero los profesionales médicos lo usan con frecuencia para referirse a la septicemia.
La septicemia se asocia con una infección en otra parte del organismo y es una afección grave que puede avanzar rápidamente y provocar la muerte. Si cree tener septicemia, busque atención médica de inmediato.
Esta afección tiene lugar cuando las bacterias que producen una infección en otra parte del organismo ingresan en el torrente sanguíneo. Las infecciones en los pulmones, el abdomen y las vías urinarias generalmente tienen relación con la septicemia.
A veces, puede producirse una septicemia y otra infección simultáneamente. La septicemia también puede producirse antes de ciertas infecciones, lo cual generalmente se asocia con lo siguiente:
Entre los síntomas de la septicemia, se incluyen los siguientes:
Los síntomas avanzados pueden ser potencialmente mortales y, entre ellos, se encuentran los siguientes:
La septicemia puede provocar síndrome de dificultad respiratoria y choque septicémico y, si no se trata de inmediato, estas complicaciones pueden provocar la muerte.
Es difícil realizar un autodiagnóstico, ya que los síntomas son similares a los de otras afecciones. La mejor manera de identificar esta enfermedad es por medio de una consulta médica.
Para ofrecer un diagnóstico, el médico realizará una exploración física que incluirá tomar la temperatura y medir la presión arterial. Los siguientes análisis también pueden servir para diagnosticar la septicemia:
Existen diversos análisis de sangre que indican la presencia de bacterias en la sangre, los niveles de oxígeno en la sangre, el factor de coagulación, la cantidad de células sanguíneas y la existencia de problemas hepáticos o renales y de desequilibrios en los niveles de electrolitos ocasionados por infecciones.
Indica la presencia de bacterias en la orina o la existencia de una infección en las vías urinarias.
Si tiene una herida en la piel, el médico puede extraer una muestra del líquido que se secreta para ver si hay bacterias.
El médico tal vez quiera realizar una prueba de diagnóstico por imágenes -una radiografía, una tomografía computarizada (TC), una ecografía o una resonancia magnética (RM)- para detectar infecciones en los órganos.
Si hay bacterias, identificar el tipo servirá para determinar qué antibiótico debe recetarse para curar la infección.
Una vez diagnosticada la septicemia, probablemente reciba el tratamiento en el hospital. Si tiene síntomas de choque (como palidez, pulso débil pero rápido y respiración agitada y superficial), será trasladado a la unidad de cuidados intensivos y recibirá atención permanente.
Quizás le suministren oxígeno para mejorar la respiración y líquido por vía intravenosa para que la presión arterial se mantenga en valores saludables y combatir la infección. Si tiene un trastorno de coagulación de la sangre asociado con la infección, se le administrará plasma para corregirlo.
Los medicamentos que se usan para tratar la septicemia son antibióticos, vasoconstrictores e insulina. Los vasoconstrictores pueden usarse para aumentar la presión arterial si disminuye demasiado y con la insulina se normalizan los niveles de glucemia.
La septicemia puede ser una afección mortal y, según el tipo de bacteria que provoque la infección, la tasa de mortalidad puede ser superior al 50 por ciento. Recibir tratamiento de inmediato en un hospital es clave para la supervivencia.
Una manera de prevenir la septicemia es recibir tratamiento para curar cualquier infección que pueda tener. Tener todas las vacunas es otra medida preventiva, especialmente si se trata de niños.
Escrito por (en Inglés): April Khan and Marijane Leonard
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD