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Con su alto nivel de energía, increíble capacidad para recuperarse luego de tropezones y caídas y con su interminable curiosidad, los niños a menudo corren grandes riesgos de lastimarse cuando exploran la naturaleza al aire libre. A continuación, se mencionan pautas de seguridad básica para niños.
Los deportes, sean individuales o en equipo, son muy buenos para los niños: jugar los hace estar al aire libre, ejercitarse, aprender cosas nuevas, hacer amigos y cuando se trata de deportes practicados en grupo, aprender a funcionar en equipo. Sin embargo, los deportes organizados tienden a caracterizarse por un cierto riesgo de sufrir lesiones físicas. Afortunadamente, muchos de los riesgos relacionados con los deportes pueden atenuarse si se toman las debidas medidas de precaución.
Si bien cada deporte tiene su propio conjunto de reglas de seguridad que hay que conocer, hay algunas pautas generales que deben seguirse siempre:
Andar en bicicleta ofrece a los niños una sensación de libertad y movilidad como pocas otras cosas, pero no hay que olvidar que también conlleva ciertos riesgos. Ante todo, tanto niños como adultos deben siempre usar un casco para ciclista. Verifique que su hijo tenga un casco CPSC o certificado Snell del tamaño apropiado.
Enseñe a su hijo las reglas del tránsito: que se detenga y obedezca las señales de tráfico, que circule en la misma dirección que el tránsito, que no circule por la acera, que esté atento a los vehículos que estén doblando o saliendo de estacionamientos y que tenga cuidado si abren una puerta. Asegúrese de que su hijo no ande en bicicleta de noche y que sepa que si bien es una actividad divertida, no es un juego; hacer maniobras peligrosas y distraerse puede provocar accidentes graves.
El consejo más importante acerca de la seguridad cuando acampa o hace senderismo (y no solo para niños) es estar preparado. Por ejemplo, nunca se sabe cuándo el tiempo puede cambiar radicalmente. Por lo tanto, es esencial tener ropa adicional para todo tipo de clima: calor, frío, sol fuerte, lluvia copiosa, etc. Disponga de ropa para vestir en capas y asegúrese de que los niños usen calzado cómodo para caminar.
Un problema común es perderse. Los niños a veces se apuran y se adelantan sin prestar atención a su entorno. Recuérdeles la importancia de prestar atención al camino y observar cosas que les sirvan de referencia; explique a sus hijos cómo reaccionar si se pierden, para que conserven la calma y no empeoren la situación. Entregue a cada niño un silbato para que puedan enviar una señal que se escuche si necesitan ayuda.
Enséñeles a jamás beber agua sin tratar en sitios al aire libre. Siempre hay que asumir que el agua en la naturaleza está contaminada. Lleve agua embotellada y filtros o tabletas de yodo para casos de emergencia.
Enseñe a los niños cuáles son las plantas venenosas o que puedan lastimarlos cuando hacen senderismo y trate de limitar la posible exposición a ellas haciendo que vistan ropa de manga larga y no se salgan del camino. Asimismo, al final de cada jornada, revise a los niños en busca de garrapatas, pues pueden transmitir enfermedades infecciosas muy peligrosas, como la enfermedad de Lyme. Los niños suelen jugar en lugares donde hay garrapatas (arbustos, pastizales y dunas).
Cada una de las cuatro estaciones ofrece sus propias actividades para hacer al aire libre y con ello sus propios riesgos.
En el invierno, por ejemplo, el hielo y la nieve hace que los accidentes sean más comunes. Cuando hay nieve, hay que tener mucho cuidado cuando se juega al aire libre. También es muy importante estar vestido adecuadamente para el frío, pues la exposición a bajas temperaturas puede producir congelación o incluso hipotermia, que es un trastorno muy peligroso. En el otoño y en el invierno las enfermedades respiratorias como la gripe son más abundantes; es esencial que en estas estaciones su niño se lave bien las manos y evite entrar en contacto con gérmenes tanto como le sea posible.
En la primavera, el principal problema son las alergias, especialmente para los niños asmáticos o que son alérgicos a las picaduras de insectos.
Muchos de los problemas de salud del verano están directa o indirectamente relacionados con la mayor intensidad de los rayos solares durante esta estación. La mayoría de la gente recibe la mayor parte de la exposición al sol de toda su vida antes de llegar a los 18 años. Por lo tanto, es esencial enseñar a los niños el daño que causa la exposición a los rayos ultravioletas del sol e insistirles que siempre se apliquen una loción protectora antes de salir a jugar al aire libre.
En el verano, la seguridad ante el agua es muy importante, ya que los niños dedican mucho tiempo a nadar en el océano, un lago o la piscina local. Se recomienda enseñar a los niños a nadar para que si por alguna razón caen accidentalmente al agua, no sean presa del pánico. Si su hijo nada, asegúrese de que cuando juegue cerca del agua o en el agua, conozca las reglas de seguridad locales que deben obedecer.
Escrito por (en Inglés): Healthline Staff
Revisado médicamente (en Inglés)
: Paul S. Auerbach, MD