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Una sonda gástrica, también conocida como sonda nasogástrica, se utiliza para administrar nutrientes a los bebés que no pueden alimentarse por sus propios medios. Normalmente, las sondas nasogástricas se usan en el hospital, pero también pueden emplearse para alimentar a los bebés en el hogar. La sonda también se utiliza para administrarle medicamentos al bebé.
Puede colocarse antes de cada alimentación o puede ser una sonda permanente, lo que significa que se la coloca una sola vez y permite alimentar al bebé varias veces. Puede usarse para administrar leche materna y maternizada.
Las sondas gástricas se utilizan para alimentar a los bebés que no tienen la fuerza o la coordinación muscular necesarias para mamar o para succionar un biberón. Existen otros motivos por los cuales un bebé puede necesitar una sonda gástrica, entre ellos:
Para colocar la sonda, el médico medirá la distancia entre la nariz o la boca del bebé y el estómago y cortará la sonda para que tenga la longitud exacta. Luego de enjuagar el extremo de la sonda con agua estéril para esterilizarlo y lubricarlo, procederá a introducir la sonda con mucho cuidado por la boca o la nariz del bebé.
Una vez colocada, inyectará un poco de agua estéril o leche maternizada en la sonda y escuchará atentamente. De esta manera, controlará que se encuentre en la posición correcta. Después de introducir la sonda, el médico colocará un trocito de cinta adhesiva al costado de la boca o la nariz para fijarla en su sitio. Si su bebé tiene piel sensible o alguna afección de la piel, lo más probable es que el médico aplique una barrera de pectina o una pasta para que la piel no se lastime al retirar la cinta.
Una vez que la sonda está colocada y perfectamente fijada, el bebé puede recibir la leche materna o maternizada o los medicamentos que se inyecten en la sonda, ya sea con una aguja o con una bomba de infusión. Usted puede sostener al bebé en brazos, mientras los líquidos circulan de forma lenta por la sonda gástrica, y acariciarlo afectuosamente para ayudarlo a calmarse.
Al terminar de alimentarlo, el médico puede retirar la sonda o cerrarla con una tapa. Es importante que mantenga al bebé en posición vertical o ligeramente inclinado para impedir que regurgite el alimento administrado.
Existen muy pocos riesgos asociados al uso de una sonda gástrica. Sin embargo, puede ser dolorosa para el bebé, más allá de que se la introduzca lentamente y con sumo cuidado. Si el bebé siente dolor, pruebe dándole el chupete con sacarosa (azúcar) para aliviarlo.
Entre los demás efectos secundarios, se incluyen los siguientes:
Si va a alimentar a su bebé con una sonda gástrica en su hogar, es importante que esté atento a los signos que indiquen que la sonda no se encuentra correctamente posicionada. A veces, la sonda se introduce de manera incorrecta o se desplaza accidentalmente de su sitio. Los siguientes son signos de que hay problemas con la ubicación de la sonda:
A veces, no es tan sencillo afrontar el hecho de tener que alimentar a su bebé por medio de una sonda gástrica. Es normal sentir ansiedad por no poder amamantarlo o darle el biberón. Aproveche al máximo el momento de la alimentación para sostener y acunar a su bebé.
Escrito por (en Inglés): Tricia Kinman
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD