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El tendón de Aquiles une los músculos de la pantorrilla con el talón. Se usa para saltar, caminar, correr y permanecer de pie con el metatarso apoyado en el piso. La actividad física constante e intensa, como correr y saltar, puede provocar una inflamación del tendón de Aquiles. A esta inflamación se la conoce como tendinitis aquílea.
Por lo general, la tendinitis aquílea puede tratarse en el hogar por medio de estrategias sencillas. Sin embargo, si el tratamiento en el hogar no funciona, es importante consultar al médico. Si la tendinitis empeora, puede producirse un desgarro en el tendón. Es posible que necesite tomar medicamentos para aliviar el dolor o que deba someterse a una reparación quirúrgica.
Los principales síntomas de la tendinitis aquílea son sensación de dolor e inflamación en el talón que se manifiestan al caminar o correr. Entre otros síntomas, se incluyen rigidez en los músculos de las pantorrillas y una amplitud de movimiento limitada al flexionar el pie. Esta afección también puede producir un aumento de la temperatura perceptible al tacto en la zona del talón.
La actividad física excesiva es una causa frecuente de la tendinitis aquílea, por lo que suele afectar particularmente a los atletas. Sin embargo, existen otros factores no relacionados con la actividad física que pueden aumentar el riesgo de sufrir esta afección. Tanto la artritis reumatoide como las infecciones están relacionadas con la tendinitis.
En general, cualquier actividad repetitiva que fuerce el tendón de Aquiles puede repercutir en este problema. A continuación, se enumeran algunas posibles causas:
Para diagnosticar la afección correctamente, el médico le hará una serie de preguntas acerca del dolor y la inflamación del talón. Es posible que le pida ponerse de pie apoyando el metatarso para observar la amplitud de movimiento y la flexibilidad. Tal vez palpe directamente el área afectada para poder identificar en qué parte es más intenso el dolor y más grave la inflamación.
Para confirmar el diagnóstico de tendinitis aquílea, quizás sea necesario realizar pruebas de diagnóstico por imágenes,
Existen diferentes tratamientos para la tendinitis aquílea, que incluyen desde reposo y aspirina hasta inyecciones de esteroides e intervenciones quirúrgicas. El médico puede sugerir lo siguiente:
A veces, los tratamientos más tradicionales no son eficaces. En estos casos, puede ser necesario recurrir a una intervención quirúrgica para reparar el tendón de Aquiles. Si la afección se agrava y no se recibe tratamiento, el riesgo de sufrir un desgarro será mayor. Los desgarros provocan un dolor agudo en la zona del talón.
Para reducir el riesgo de sufrir tendinitis aquílea, elongue los músculos de la pantorrilla. Si hace ejercicios de elongación al comienzo de cada día, podrá mejorar la agilidad y reducir las probabilidades de sufrir lesiones. También es importante elongar antes y después de hacer actividad física. Para elongar el tendón de Aquiles, póngase de pie con las piernas estiradas e incline el tronco hacia adelante sin despegar los talones del piso. Si siente dolor, consulte al médico y recuerde hablar con él antes de comenzar una nueva rutina de ejercicios.
Cada vez que comience un nuevo plan de actividad física, lo ideal es fijarse objetivos escalonados. Si intensifica la actividad física de manera gradual, correrá menos riesgos de sufrir lesiones. Limitar los movimientos súbitos que ejercen una presión excesiva en los talones y las pantorrillas también permite reducir el riesgo de padecer tendinitis aquílea. Pruebe combinar ejercicios de alto y de bajo impacto en su rutina de actividad física para reducir la tensión sobre el tendón. Por ejemplo, puede combinar el básquetbol con la natación.
No importa si camina, corre o si practica un deporte. Para reducir la presión sobre las pantorrillas y el tendón de Aquiles, siempre es importante usar el calzado adecuado. Esto significa elegir un calzado con la amortiguación adecuada y el soporte apropiado para el arco del pie. Si viene usando el mismo calzado desde hace mucho tiempo, se recomienda cambiarlo por uno nuevo o usar plantillas para brindar soporte al arco del pie.
Algunas mujeres sienten dolor en el tendón de Aquiles cuando se quitan los tacones y usan un calzado sin taco. Usar tacones todos los días puede producir rigidez y acortamiento del tendón de Aquiles. Al usar un calzado sin taco, se produce una flexión adicional del pie que puede resultar dolorosa para las mujeres que usan tacones porque no están acostumbradas a la flexión resultante. Una estrategia eficaz consiste en reducir la altura del taco de manera gradual. De esta manera, el tendón se elonga lentamente y aumenta su amplitud de movimiento.
Escrito por (en Inglés): Chitra Badii and Elizabeth Boskey, PhD
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD