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El trasplante de hígado es un procedimiento médico con el cual el hígado enfermo se reemplaza con el hígado de un donante.
Según Organ Procurement and Transplantation Network [Red de Obtención y Trasplante de Órganos], la mayoría de los trasplantes de hígado se hacen en pacientes de 35 a 64 años. Desde 1988, en Estados Unidos se han realizado aproximadamente 115.000 trasplantes de hígado. Sin embargo, hay aún cerca de 16.000 estadounidenses en espera para recibir un trasplante de hígado (OPTN, 2012).
Según American Liver Foundation [Fundación Estadounidense para el Hígado, ALF], la tasa de supervivencia del trasplante de hígado es aproximadamente 75%. A algunos pacientes les reincide la enfermedad del hígado y necesitan más tratamientos u otro trasplante de hígado (ALF, 2011).
Por lo general, el trasplante de hígado es la última opción cuando otros tratamientos y cambios en el estilo de vida no han podido evitar una insuficiencia hepática.
Según Mayo Clinic, la insuficiencia hepática puede desarrollarse lentamente al transcurrir los años (insuficiencia hepática crónica) o puede presentarse repentinamente en cuestión de semanas (insuficiencia hepática aguda) (Mayo, 2012).
En general, se necesita un trasplante de hígado cuando hay una afección llamada cirrosis, que causa cicatrización en el hígado y le impide funcionar normalmente. La cirrosis puede deberse a una infección con el virus de la hepatitis o a un abuso a largo plazo del alcohol.
Otras afecciones que pueden requerir un trasplante de hígado son:
El trasplante de hígado es una cirugía mayor y como tal, conlleva muchos riesgos. Su médico le explicará cuáles son los riesgos: si superan los beneficios y lo que puede hacer para reducir las probabilidades de sufrir complicaciones.
La mayor inquietud relativa al trasplante de hígado es que su organismo rechace el hígado del donante. Cuando el sistema inmunitario funciona correctamente, mantiene saludable a la persona. Sin embargo, a veces el sistema inmunitario ataca al hígado del donante como si fuese un enemigo. Su organismo podría rechazar el nuevo hígado o el hígado donado podría no funcionar en su organismo.
Otros riesgos de la cirugía de trasplante de hígado son:
Para disminuir los riesgos, siga las instrucciones de su médico tanto antes como después de la cirugía. Trate siempre de llevar un estilo de vida saludable, que incluya no fumar y seguir un régimen alimentario saludable.
Tome siempre todas las dosis de sus medicamentos y no beba alcohol si tiene problemas hepáticos.
Esperar por un donante de hígado es posiblemente la parte más difícil de la preparación para el trasplante. Una vez que se haya sometido a los análisis necesarios, ingresará a una lista de espera para recibir el trasplante. El tiempo de espera depende de la disponibilidad de un hígado compatible, así como de las siguientes características suyas:
El hígado donado puede provenir de un donante fallecido recientemente. Sin embargo, en algunos casos, un donante vivo podría donar parte de su hígado. El hígado tiene la capacidad de volver a crecer, lo cual hace que este procedimiento sea posible.
Su médico realizará numerosos análisis de laboratorio, pruebas de imágenes y otros exámenes. También podría hacer psicoterapia para ayudarlo a lidiar con sus emociones y finanzas luego del procedimiento. Si necesita un hígado por un consumo excesivo de alcohol, probablemente también hará psicoterapia para tratar su adicción.
El médico le dará instrucciones completas sobre cómo prepararse de la mejor manera para la cirugía. Si está esperando para que le trasplanten un hígado, tenga preparado de antemano un bolso con lo que necesite pues el aviso podría llegarle en cualquier momento.
Le avisarán cuando haya un hígado disponible. Los hígados donados se transportan al hospital en una solución salina. Los órganos pueden sobrevivir hasta ocho horas de esta manera.
Si recibe una parte del hígado de un donante vivo, ese trozo del hígado del donante será extraído justo antes de implantárselo a usted.
Cuando usted y el donante lleguen al hospital, los prepararán para la cirugía. Se pondrán una bata de hospital, les pondrán una línea intravenosa (IV) y les administrarán anestesia general. Durante el procedimiento, usted estará dormido, no sentirá dolor y se despertará en una sala de recuperación con el hígado ya trasplantado.
Durante la cirugía, el cirujano hará un corte en la parte superior del abdomen para acceder a su hígado. Se cortarán los vasos sanguíneos y conductos biliares que sea necesario y le extirparán el hígado enfermo. Luego conectarán el hígado del donante a esos vasos sanguíneos y conductos biliares y se lo colocarán en el abdomen.
Cuando el cirujano quede satisfecho con el modo en que le conectó el hígado, suturará la incisión. Lo vendarán y lo trasladarán a la unidad de cuidado intensivo (UCI) para que se recupere.
El procedimiento completo puede durar hasta 12 horas.
Posiblemente quedará internado en la UCI por algunos días luego del procedimiento. Mientras permanezca allí, le controlarán atentamente los signos vitales. Permanecerá hospitalizado hasta dos semanas, dependiendo de su recuperación.
Antes de darle el alta, recibirá instrucciones acerca de cómo cuidar de la incisión, de las restricciones que podría tener y de los medicamentos que tendrá que tomar. Luego del procedimiento, tendrá que tomar medicamentos que le suprimirán el sistema inmunitario por el resto de su vida. Eso impedirá que su organismo rechace, o ataque, al nuevo hígado.
Esos inmunosupresores también lo expondrán a infecciones y otros problemas. Consulte a su médico acerca de los efectos secundarios que podrían presentarse debido a los medicamentos.
American Liver Foundation [Fundación Estadounidense para el Hígado] informa que la mayoría de los pacientes a los que se les trasplanta un hígado pueden regresar a su vida normal luego de seis meses a un año después del trasplante (ALF, 2011).
Escrito por (en Inglés): Brian Krans
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD