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El dolor de rodilla es una dolencia frecuente que puede afectar a adultos mayores, adultos jóvenes y niños. Puede manifestarse inmediatamente después de una lesión o puede producirse como consecuencia de una afección médica crónica. El nivel de malestar depende de la causa del dolor, el área de la rodilla afectada o el estado físico de la persona antes de que se manifieste el dolor.
Cuando se produce en las personas mayores, puede ser un síntoma o un efecto secundario de otro problema de salud que puede estar relacionado directa o indirectamente con las articulaciones y los huesos. Sin embargo, no siempre es así, ya que en algunas personas mayores, el dolor puede ser producto del debilitamiento de la estructura ósea que se produce durante el proceso de envejecimiento.
El dolor puede deberse a varios problemas que afectan el correcto funcionamiento de una rodilla o de ambas. Las lesiones son la causa más frecuente, pero existen otras afecciones, como el reumatismo articular, que pueden provocar el deterioro de las articulaciones y malestar.
Estos tipos de lesiones suelen ocurrir cuando se produce un traumatismo directo en la rodilla o cuando esta se dobla en la dirección incorrecta. Por lo general, se producen mientras se practican deportes de contacto, pero también pueden presentarse durante un movimiento abrupto o repentino.
Los meniscos son capas delgadas de cartílago que se encuentran entre la tibia y el fémur. Este tejido conjuntivo, que tiene forma de medialuna o disco, absorbe la mayor parte de la presión que se ejerce en las extremidades inferiores, pero puede desgarrarse si se ejerce demasiada presión en las rodillas. Los meniscos también estabilizan las rodillas, ya que impiden que se realicen movimientos anormales que podrían provocar lesiones. El desgarro de los meniscos puede interferir en el funcionamiento correcto.
La tendinitis es una inflamación que provoca enrojecimiento, dolor al tacto y dolor intenso en los tendones de las rodillas o de cualquier parte que tenga tendones. Las actividades que requieren movimientos repetitivos pueden aumentar el riesgo de tener tendinitis. Otros factores de la inflamación de los tendones son la poca preparación para realizar actividad física y las afecciones médicas como el reumatismo articular.
La artrosis es un tipo frecuente de reumatismo articular que puede manifestarse en una articulación o en varias y afectar a hombres, mujeres y niños. Las mujeres mayores de 55 años son las que corren el riesgo máximo de tener artrosis. La afección provoca dolor debido a la pérdida de cartílago, a raíz de la cual los huesos se rozan y se produce un malestar intenso. También puede producirse debido a una malformación congénita en la articulación, lesiones sufridas en la práctica de deportes activos o condiciones laborales que requieren movimientos repetitivos.
La seudogota, un tipo frecuente de reumatismo articular en las rodillas, se produce cuando se forman cristales de pirofosfato de calcio (un tipo de sal) en los líquidos de las rodillas. Suele confundírsela con la gota (otra afección producto de la formación de cristales en los líquidos) y puede diagnosticarse erróneamente en algunas personas. Provoca episodios dolorosos de inflamación e hinchazón en las rodillas y en otras articulaciones.
La inflamación de las bolsas puede provocar dolor en las rodillas en algunas personas. Las bolsas son pequeños depósitos de líquido que lubrican los tendones de las caderas, los hombros y las rodillas para que puedan moverse libremente.
Condromalacia es un término general que se usa para referirse a la rotura o el debilitamiento de los cartílagos. La condromalacia rotuliana afecta solo las rótulas. Debido al uso constante, las rótulas pueden dañarse y salirse de lugar. Este cuadro suele ser más frecuente en las mujeres, pero puede provocar accesos de dolor en cualquier persona que tenga un estilo de vida muy activo.
Las personas con sobrepeso pueden sentir dolor en las rodillas al caminar o estar de pie. Cuando el peso corporal excede los límites normales, puede ejercer presión excesiva sobre las articulaciones, lo cual puede aumentar la pérdida de tejido de las articulaciones debido a que los extremos de la tibia y del fémur se rozan y producen fricción.
Los adultos mayores con afecciones óseas o articulares quizás sientan dolor en las rodillas. Las mujeres mayores de 65 años tal vez tengan un riesgo mayor que las mujeres menores. Los adultos jóvenes y los adolescentes también pueden tener dolor en las rodillas si hacen deportes o actividades que requieren saltar, correr o movimientos activos similares que exigen esfuerzo físico.
Los adolescentes o preadolescentes pueden sentir dolor como consecuencia del juego activo. El dolor es más frecuente en niños que saltan, corren o hacen actividades que requieren movimientos repetitivos.
Los síntomas del dolor en las rodillas pueden ser de leves a graves según la complejidad de la afección o la lesión.
El médico quizás indique análisis o pruebas de diagnóstico específicas para determinar la causa del dolor, por
El tratamiento para el dolor en las rodillas incluye medicamentos para disminuir el dolor o tratar las afecciones que ya existen. Si se trata de lesiones deportivas, puede recomendarse fisioterapia para rehabilitar el cuerpo y lograr que funcione de manera normal luego de una lesión.
Algunas personas quizás necesiten inyecciones con corticoesteroides para aliviar los síntomas del reumatismo articular. También se usa otro tipo de inyección que contiene ácido hialurónico (que se encuentra en el organismo de manera natural) para lubricar las articulaciones que no producen la cantidad suficiente de este ácido.
La intervención quirúrgica es una opción para las personas que tienen un daño grave en las rodillas que imposibilita la reparación y la rehabilitación. Puede hacerse un reemplazo de rodilla parcial o total.
Esta opción no suele recomendarse a menos que el dolor en las rodillas sea realmente intenso y no pueda controlárselo, ya que pueden producirse complicaciones después de la intervención quirúrgica. Pueden producirse infecciones en los lugares donde se realizó la intervención quirúrgica o, en muy pocos casos, puede manifestarse un dolor intenso hasta que el área cicatrice por completo. La edad y el estado del paciente pueden influir en la aparición de estas complicaciones posibles.
Tener un régimen alimentario saludable puede servir para controlar el peso y evitar la presión excesiva sobre las articulaciones. El calentamiento antes de levantar pesas, correr o hacer cualquier actividad que exija un esfuerzo físico puede ayudar a evitar los esguinces. Descansar después de hacer actividad física intensa también puede prevenir el dolor en las rodillas. Las personas con afecciones médicas que producen complicaciones en las articulaciones deben hacer actividad física de bajo impacto.
Escrito por (en Inglés): Brindles Lee Macon
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD