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La enfermedad de Graves es un trastorno autoinmunitario que provoca hipertiroidismo, originado cuando la glándula tiroidea produce demasiadas hormonas tiroideas en el organismo. Esta enfermedad es una de las formas más comunes del hipertiroidismo.
Las personas con la enfermedad de Graves presentan un sistema inmunitario que genera anticuerpos conocidos como inmunoglobulinas estimulantes de la glándula tiroidea, los cuales se adhieren a las células tiroideas sanas y pueden hacer que la glándula tiroidea genere una cantidad excesiva de hormonas tiroideas.
Las hormonas tiroideas se encargan de distintas funciones del organismo, tales como el funcionamiento del sistema nervioso, el desarrollo cerebral, la temperatura corporal y otros aspectos importantes.
Si no se trata el hipertiroidismo, puede causar aumento de peso, depresión y fatiga física o mental.
En un trastorno autoinmunitario como la enfermedad de Graves, el sistema inmunitario comienza a atacar las células y los tejidos sanos del organismo. Si bien los científicos han comprobado que las personas pueden heredar la capacidad de producir anticuerpos que atacan sus propias células sanas, no han descubierto aún cuáles son las causas del trastorno ni quiénes pueden tenerlo.
Se cree que los factores relacionados con la genética, el estrés, la edad y el sexo pueden conformar posibles factores de riesgo.
Por lo general, la enfermedad se presenta en personas menores de 40 años. Además, el riesgo aumenta si existen antecedentes familiares de la enfermedad de Graves. El índice de aparición es entre cinco y 10 veces mayor en las mujeres que en los hombres.
Toda enfermedad autoinmunitaria también aumenta el riesgo, al igual que algunas afecciones como la artritis reumatoide, el vitíligo y la diabetes de tipo I.
La enfermedad de Graves y el hipertiroidismo presentan muchos síntomas similares. Entre ellos, pueden incluirse los siguientes:
En un pequeño porcentaje de los casos, las personas que padecen esta enfermedad pueden presentar enrojecimiento y engrosamiento de la piel cerca del área de la espinilla, lo cual se denomina dermopatía de Graves.
Otro de los síntomas que puede presentarse es el denominado oftalmopatía de Graves. Esto ocurre cuando los ojos se ven más grandes debido a que los párpados se retraen y, en consecuencia, pueden comenzar a sobresalir de las cuencas de los ojos. Se estima que cerca del 25 por ciento de las personas que presentan la enfermedad de Graves también tendrán oftalmopatía de Graves.
El médico puede solicitar distintos análisis de laboratorio si sospecha que la persona presenta la enfermedad de Graves. En caso de que el paciente tenga un familiar con esta enfermedad, el médico podrá dar un diagnóstico a partir de los antecedentes médicos y de una exploración física. Probablemente sea un endocrinólogo quien se encargue de realizar los análisis y determinar el diagnóstico de esta afección.
El médico también podrá solicitar alguno de los siguientes exámenes:
Cuando se analizan los resultados de estos exámenes en conjunto, puede determinarse si el paciente presenta la enfermedad de Graves u otro tipo de trastorno tiroideo.
Las personas con la enfermedad de Graves probablemente logren los resultados deseados gracias al tratamiento. Existen tres opciones de tratamiento:
El médico puede sugerir una o más de estas opciones para tratar la enfermedad.
Medicamentos antitiroideos. Pueden recetarse medicamentos antitiroideos, como propiltiouracilo o metimazol. También pueden utilizarse bloqueadores de células beta a fin de reducir los efectos de los síntomas hasta que los demás tratamientos comiencen a surtir efecto.
Tratamiento con yodo radioactivo. Es uno de los tratamientos más comunes para tratar la enfermedad de Graves y consiste en la administración de dosis de yodo radioactivo I-131.
Cirugía de la glándula tiroidea. Si bien esta es una opción, no se usa con mucha frecuencia. Es probable que el médico indique la cirugía si los tratamientos previos no han dado buenos resultados, si sospecha la existencia de cáncer de la glándula tiroidea o si la paciente es una mujer embarazada que no puede tomar medicamentos antitiroideos.
En caso de que la cirugía sea necesaria, el médico puede llegar a extirpar toda la glándula tiroidea a fin de reducir el riesgo de recurrencia del hipertiroidismo. Las personas que opten por someterse a una cirugía deberán realizar una hormonoterapia restitutiva de por vida.
Escrito por (en Inglés): Elly Dock and Matthew Solan
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD