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La enfermedad de Lyme crónica o persistente se produce cuando un paciente es tratado con antibióticos pero continúa presentando síntomas. A esto también se le llama enfermedad de Lyme post tratamiento.
Según Centers for Disease Control and Prevention [Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC], aproximadamente 10 % a 20 % de los pacientes tratados con la terapia de antibióticos recomendada tendrán síntomas de la enfermedad que persistirán luego de terminar el tratamiento. (CDC, 2012) Los síntomas pueden ser fatiga, dolores articulares o musculares y disfunción cognitiva, lo cual podría durar seis meses o más. Esos síntomas pueden interferir con las actividades normales de la persona y causar trastornos emocionales.
No se sabe por qué algunos pacientes sufren enfermedad de Lyme crónica y otros no. Tampoco está claro exactamente qué causa los síntomas crónicos. Según la Universidad de Columbia, los médicos deben tratar los casos de acuerdo con cada situación individual, considerando los síntomas específicos del paciente, su historia clínica y las investigaciones más recientes para guiar el tratamiento. (Columbia University)
La enfermedad de Lyme es una infección bacteriana causada por la bacteria Borrelia burgdorferi. Usted puede infectarse si una garrapata portadora de la bacteria lo pica. En general, son las garrapatas de patas negras y de ciervo las que diseminan esta enfermedad. Esas garrapatas reciben las bacterias cuando pican a un ratón o un ciervo con la enfermedad. A la enfermedad de Lyme también se le llama borreliosis o de Bannwarth.
La mayoría de los pacientes con enfermedad de Lyme se los trata exitosamente con antibióticos que se administran durante 14 a 21 días. Normalmente, los pacientes se recuperan de la enfermedad en forma rápida y completa.
Los expertos no saben por qué algunos pacientes no se recuperan completamente de los síntomas luego del tratamiento. Algunos creen que la enfermedad daña al sistema inmunitario y a los tejidos y que el sistema inmunitario continúa respondiendo a la infección incluso después de que las bacterias fueron eliminadas, lo cual causa los síntomas. Otros expertos piensan que los síntomas se deben a bacterias resistentes que no fueron eliminadas por los antibióticos.
Usted corre el riesgo mayor de sufrir de enfermedad de Lyme crónica si resulta infectado por la picadura de una garrapata enferma. Si su enfermedad avanza hacia el estadio crónico, sus síntomas podrán continuar por semanas, meses o incluso años después de la picadura inicial de la garrapata.
Asimismo, podría correr un riesgo mayor de tener esos síntomas a largo plazo si no recibe los antibióticos recomendados; sin embargo, hasta los pacientes que reciben la terapia con antibióticos adecuada corren riesgos. Dado que la causa de la enfermedad de Lyme crónica se desconoce, no hay forma de determinar si avanzará hacia el estadio crónico.
Los síntomas de la enfermedad de Lyme crónica suelen asemejarse a los de los estadios más tempranos. Los pacientes con síntomas persistentes a menudo sufren episodios persistentes de:
Vivir con síntomas persistentes de enfermedad de Lyme podría afectar su movilidad y sus habilidades cognitivas. También puede causar cambios extremos en el estilo de vida y estrés emocional.
En algunos pacientes, la frustración de sufrir síntomas debilitantes a largo plazo podría llevarlos a probar terapias alternativas sin respaldo que dicen ofrecer una cura. Consulte a su médico antes de comenzar cualquier terapia o probar un nuevo medicamento; el uso de esos medicamentos, potencialmente tóxicos, podría generar más problemas de salud.
Para diagnosticar la enfermedad de Lyme, su médico usará un análisis de sangre para determinar el nivel de anticuerpos para la bacteria que causa la enfermedad. El ensayo de inmunoabsorción enzimática (ELISA) es el análisis más comúnmente usado para detectar la enfermedad de Lyme. El análisis de inmunotransferencia (otro análisis para anticuerpos) puede usarse para confirmar el resultado del ELISA. Esos análisis pueden hacerse al mismo tiempo.
Si bien dichos análisis pueden confirmar la infección, no sirven para determinar qué es lo que hace que sus síntomas continúen.
Según sus síntomas, el médico podría recomendar hacer pruebas de áreas específicas afectadas para determinar la magnitud del daño. Entre esos análisis se destacan los siguientes:
Cuando se diagnostica en un estadio temprano, el tratamiento estándar de la enfermedad de Lyme es la administración de antibióticos por vía oral por dos a tres semanas. Los medicamentos más comúnmente recetados son doxiciclina, amoxicilina y axetil cefuroxima. Podría ser necesario usar otros antibióticos o un tratamiento intravenoso según su estado y otros síntomas.
Se desconoce la causa exacta de la enfermedad de Lyme crónica, por lo cual no hay unanimidad respecto al tratamiento apropiado. Algunos expertos aconsejan continuar con la terapia de antibióticos. Sin embargo, hay evidencias de que dicha terapia a largo plazo tal vez no mejore sus probabilidades de recuperarse. Según National Institute of Allergy and Infectious Diseases [Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, NIAID], el uso prolongado de estos fármacos también podría causar complicaciones en la salud. (NIAID, 2009)
El tratamiento de la enfermedad de Lyme crónica a menudo se concentra en reducir el dolor y las molestias causadas por los síntomas. Para tratar el dolor de las articulaciones, suelen administrarse analgésicos con receta o de venta libre. Para tratar problemas como la inflamación de las articulaciones, pueden usarse medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) y esteroides intra-articulares.
La mayoría de los pacientes con enfermedad de Lyme crónica se recupera de los síntomas persistentes con el paso del tiempo. Sin embargo, pueden pasar meses y a veces años antes de que se sientan completamente bien. Según Mayo Clinic, una pequeña cantidad de personas sigue presentando síntomas, como fatiga y dolores musculares, a pesar del tratamiento. No está claro por qué algunas personas no se recuperan del todo. (Mayo Clinic, 2011)
Si bien quizás no sea posible prevenir la enfermedad de Lyme crónica, pueden tomarse medidas para evitar entrar en contacto directo con garrapatas infectadas. Las siguientes medidas pueden reducir las probabilidades de contraer la enfermedad de Lyme y desarrollar síntomas persistentes:
Si lo picó una garrapata, consulte a su médico. Estará en observación por 30 días para saber si presenta signos de la enfermedad de Lyme. También deberá poder reconocer los signos de la enfermedad de Lyme temprana y obtener tratamiento de inmediato si cree que está infectado. La administración temprana de antibióticos puede reducir el riesgo de desarrollar los síntomas crónicos.
Los signos de la enfermedad de Lyme temprana pueden presentarse de tres a 30 días después de haber sido picado por una garrapata infectada. Trate de detectar lo siguiente:
Escrito por (en Inglés): Anna Giorgi
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD