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Alrededor de un tercio de los adultos en los Estados Unidos tiene presión arterial elevada. Existen varios factores que aumentan las probabilidades de sufrir esta afección.
Usted tiene el control total o parcial de varios factores de riesgo de la presión arterial elevada. Si realiza cambios en su estilo de vida, puede disminuir las probabilidades de tener presión arterial elevada, lo que, a su vez, reduce el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.
A menudo, tener una mala alimentación significa ingerir alimentos con alto contenido calórico y pocos nutrientes esenciales, incluidos aquellos que contienen grasas saturadas, grasas trans y azúcar agregado. Este tipo de alimentación perjudica la salud en general. También facilita el sobrepeso. Además, en algunas personas, el consumo excesivo de sal (sodio) puede hacer que el cuerpo retenga líquidos y aumente la presión arterial. Consumir poco potasio, un mineral que ayuda a equilibrar la cantidad de sodio en las células, aumente el riesgo.
La falta de actividad física aumenta el riesgo de presentar enfermedad de los vasos sanguíneos, enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. También facilita el aumento de peso. Además, cuando no está en forma, el corazón tiene que hacer más esfuerzo para bombear sangre. Esto aumenta la fuerza ejercida sobre las arterias y puede provocar presión arterial elevada.
Alrededor de dos tercios de los adultos en los Estados Unidos tienen sobrepeso o son obesos. El sobrepeso supone un mayor esfuerzo para el corazón y aumenta los niveles de colesterol y triglicéridos. Además, mientras más pesa, más sangre necesita para suministrar oxígeno y nutrientes al cuerpo. El volumen adicional de sangre aumenta la presión ejercida sobre las paredes de las arterias.
El consumo excesivo de alcohol a largo plazo puede provocar arritmia, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular. También puede contribuir a aumentar los niveles de triglicéridos. Además, beber más de dos o tres copas a la vez desencadena una liberación de hormonas que aumentan el flujo sanguíneo y la frecuencia cardíaca. En consecuencia, puede producirse un aumento en la presión arterial y una reducción de la eficacia de los medicamentos contra la presión arterial elevada.
El tabaquismo es una de las principales causas de muerte evitables en los Estados Unidos y aumenta el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. Con cada cigarrillo que fuma, la presión arterial también aumenta 10 puntos y permanece elevada durante hasta una hora. Si fuma constantemente, es posible que la presión arterial permanezca elevada durante gran parte del día. Grandes cantidades de humo de segunda mano, el humo ambiental y el tabaquismo pasivo también pueden contribuir a la presión arterial elevada, por lo que lo mejor es evitar el humo del cigarrillo en la mayor medida posible.
Los altos niveles de estrés pueden provocar un aumento temporal, aunque drástico, en la presión arterial. Con el tiempo, esto puede generar presión arterial elevada, aunque tal consecuencia todavía no se ha comprobado de manera conclusiva. Además, frente al estrés, algunas personas comen de más, beben en exceso o fuman.
Aunque sea una persona sana, la cafeína puede provocarle un aumento breve pero drástico de la presión arterial. La cantidad de cafeína que contienen dos a tres tazas de café puede aumentar la presión sistólica (el número superior en la medición de la presión arterial) de 3 a 14 milímetros de mercurio (mm Hg). La presión diastólica (el número inferior) puede aumentar de 4 a 13 mm Hg. Sin embargo, no se ha demostrado que este aumento transitorio de la presión arterial debido a la cafeína incremente su riesgo de tener hipertensión. Aún se desconoce la causa de la hipertensión esencial.
La prehipertensión es una presión arterial ligeramente elevada que no es lo suficientemente elevada como para considerarse hipertensión. Alrededor del 25 por ciento de los adultos en los Estados Unidos sufre de prehipertensión. Si no se trata la prehipertensión mediante la modificación de los factores de estilo de vida mencionados anteriormente, es posible que la presión arterial continúe en ascenso.
Conocer los factores de riesgo que usted no puede controlar también puede ser beneficioso. Si sabe que corre un alto riesgo, usted y el médico pueden controlar de cerca la presión arterial y comenzar un tratamiento ante los primeros indicios de problemas.
La presión arterial elevada puede presentarse en personas de todas las edades, incluidos adolescentes, niños y hasta bebés. Sin embargo, el riesgo aumenta a medida que envejece, en parte debido a que los vasos sanguíneos se vuelven menos flexibles con la edad. En los Estados Unidos, más de la mitad de los adultos mayores de 60 años tiene presión arterial elevada.
Los hombres y las mujeres tienen prácticamente las mismas probabilidades de tener presión arterial elevada en algún momento de sus vidas. Sin embargo, el riesgo comparativo varía según la edad. Los hombres menores de 45 años de edad tienen más probabilidades de tener presión arterial elevada que las mujeres de la misma edad. La proporción se iguala al llegar a la madurez. Al superar los 60 años, las mujeres tienen las mismas probabilidades que los hombres de sufrir la afección.
La presión arterial elevada afecta a personas de todos los grupos étnicos. Sin embargo, los afroamericanos presentan presión arterial elevada con mayor frecuencia y a una edad más temprana, en promedio, que los blancos o los mexicanoestadounidenses. Además, en comparación con los estadounidenses blancos, los afroamericanos tienen más probabilidades de morir de manera prematura por enfermedades relacionadas con la presión arterial elevada, como enfermedad de las arterias coronarias, accidente cerebrovascular e insuficiencia renal.
Al igual que la altura y el color de los ojos, la tendencia a padecer presión arterial elevada puede ser hereditaria. Si sus padres o hermanos tienen presión arterial elevada, tendrá más probabilidades de padecerla también.
Los factores de riesgo para los niños mayores y adolescentes son similares a los de los adultos. Los niños corren un mayor riesgo que las niñas y los jóvenes afroamericanos y mexicanoestadounidenses tienen más probabilidades de padecer prehipertensión o presión arterial elevada que los jóvenes estadounidenses blancos. Otros factores de riesgo que predisponen a este grupo etario incluyen el sobrepeso y la obesidad, el sedentarismo y los regímenes alimentarios poco saludables con alto contenido de sal (sodio).
En los niños más pequeños y bebés, la presión arterial elevada surge, generalmente, a causa de otra afección, como un defecto cardíaco, enfermedad renal, trastorno hormonal, o por el efecto secundario de un medicamento. El nacimiento prematuro o el bajo peso al nacer también son factores que aumentan el riesgo.
Escrito por (en Inglés): the Healthline Editorial Team
Revisado médicamente (en Inglés)
: Alan L. Hippleheuser, RN