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El hueso mastoides es una de las estructuras más importantes del oído interno. Aunque se lo denomina hueso, no tiene la estructura típica que se asocia con los huesos del cuerpo humano. En lugar de ser sólido y rígido como la mayoría de los huesos, está formado por sacos de aire y se asemeja a una esponja.
Para funcionar correctamente, debe recibir aire de otras partes del oído, incluida la trompa de Eustaquio, que conecta el oído medio con la parte posterior de la garganta. Si el oído medio se infecta y la trompa de Eustaquio se obstruye, puede producirse una infección grave en el mastoides, conocida como infección del hueso mastoides del cráneo o mastoiditis.
La causa más frecuente es una infección del oído medio que no se trata. Si la infección no se cura, puede diseminarse al oído interno y afectar los sacos del mastoides. Si sucede esto, el mastoides puede comenzar a desintegrarse.
Aunque este problema es más frecuente en los niños, también puede afectar a los adultos. La cantidad de casos de mastoiditis disminuyó significativamente desde el descubrimiento de los antibióticos a principios del siglo XX. Antes del tratamiento con antibióticos, la mastoiditis era una de las causas principales de muerte en los niños.
Los síntomas son similares a los de la otitis y, entre ellos, se incluyen los siguientes:
En algunos casos, la mastoiditis puede provocar un absceso cerebral u otras complicaciones relacionadas con el cráneo. Entre los síntomas de estas afecciones, se incluyen cefaleas intensas e inflamación detrás de los ojos, denominada papiledema.
Si usted tiene síntomas de otitis, el médico le examinará los oídos y la cabeza para determinar si la infección se propagó al mastoides.
El mastoides se encuentra en el oído interno y quizás no pueda verse debido a la infección. En consecuencia, el médico quizás le solicite otras pruebas para confirmar el diagnóstico, entre las cuales se incluyen las siguientes:
Si se confirma el diagnóstico de mastoiditis mediante las pruebas, es posible que el médico también le realice una punción lumbar para determinar si la infección se propagó a la columna vertebral.
La mastoiditis es una enfermedad que pone en riesgo la vida. Si la infección es grave, el tratamiento inicial quizás incluya la hospitalización. Mientras esté hospitalizado, le administrarán antibióticos a través de una vena del brazo (por vía intravenosa). Una vez que usted reciba el alta, deberá tomar antibióticos durante varios días.
Si la infección no desaparece después del tratamiento con antibióticos, tal vez sea necesario realizar una intervención quirúrgica. La intervención consiste en extirpar parte del mastoides para drenar la infección. Es posible que también sea necesario drenar el líquido infectado del oído medio para eliminar la infección.
El tratamiento de la mastoiditis puede ser complicado debido a que el mastoides está ubicado en una parte profunda del oído. Si el tratamiento no es eficaz o si la infección no se trata antes de que se dañe el mastoides, pueden producirse problemas de salud graves, entre ellos, los siguientes:
La intervención precoz es necesaria para evitar daños permanentes. Aunque el tratamiento sea eficaz, puede haber una recidiva. Los pacientes que tienen mastoiditis deben permanecer bajo control médico para garantizar que la infección no vuelva a aparecer ni se propague.
La mastoiditis puede prevenirse mediante el tratamiento de la otitis. Si tiene otitis, busque atención médica inmediata y siga las recomendaciones del médico, que pueden incluir el uso de antibióticos orales durante entre siete y 10 días.
Escrito por (en Inglés): Darla Burke
Revisado médicamente (en Inglés)
: Brenda B. Spriggs, MD, MPH, FACP