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La neuralgia del trigémino (NT) es una afección crónica dolorosa que afecta el nervio trigémino, que es el nervio responsable de transmitir la sensación de dolor y otras sensaciones desde el rostro hasta el cerebro. La afección provoca dolor intenso en la totalidad o parte del rostro.
El dolor puede ser generado incluso por una leve estimulación del rostro (como cepillarse los dientes o afeitarse) y las personas afectadas lo describen como una descarga eléctrica o una puñalada. En un primer momento, pueden sentir instancias breves de dolor leve, pero con el tiempo comienzan a sufrir ataques de dolor intenso cada vez más prolongados y frecuentes. En la mayoría de los casos, los síntomas se manifiestan de manera cíclica, ya que el dolor aparece y desaparece durante días o semanas y finalmente cede. En otros casos, la afección se vuelve progresiva y el dolor se manifiesta de manera ininterrumpida.
Como no existe una prueba específica para la detección de la NT, el diagnóstico puede llevar un tiempo. El tratamiento dependerá de la causa y la gravedad de la afección. Existen varios medicamentos que pueden brindar alivio para el dolor y reducir la cantidad de episodios. A veces es necesario realizar una intervención quirúrgica.
Si bien en muchos casos resulta imposible determinar la causa de la NT, existen causas conocidas, entre ellas:
Si bien cualquier persona puede sufrir NT, es más frecuente en las mujeres (National Institute of Neurological Disorders [Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos, NINDS]).
El dolor de la NT puede manifestarse en la forma de espasmos agudos que se sienten como descargas eléctricas. En general, se produce de un lado del rostro y posiblemente sea provocado por un sonido o por el tacto. Puede desencadenarse por acciones tan rutinarias como las siguientes:
Puede sentir accesos de dolor que duran apenas unos segundos o minutos. Una seguidilla de ataques puede durar días, semanas o meses, seguida de períodos de remisión.
La afección puede avanzar con ataques cada vez más intensos y frecuentes. En algunos casos, el dolor se vuelve constante.
No existe una única prueba que permita diagnosticar la NT. El diagnóstico dependerá del tipo de dolor y de su ubicación, así como de los factores que lo desencadenen. En primer lugar, el médico evaluará los antecedentes médicos y le realizará una exploración física antes de solicitar cualquier otra prueba para descartar otras afecciones con síntomas similares, como las cefaleas en brotes o la neuralgia posherpética, una afección dolorosa que repercute en las fibras nerviosas y la piel.
Asimismo, realizará una exploración neurológica durante la cual le tocará el rostro en el lugar donde siente dolor para detectar la parte afectada del nervio trigémino. También puede solicitar una resonancia magnética, comúnmente conocida como RM, para examinar la cabeza. Mediante esta prueba, podrá determinar si la esclerosis múltiple es la causa del dolor.
Lleve un registro diario de los síntomas e incluya el tiempo de duración y los desencadenantes. Infórmele al médico sobre cualquier remedio casero que haya tomado y no olvide incluir los medicamentos recetados o de venta libre que esté tomando. Además, incluya en el registro si tiene alergias conocidas a un medicamento.
Enumere todas las enfermedades y afecciones para las cuales esté recibiendo tratamiento y cualquier lesión facial que haya sufrido, así como cualquier intervención quirúrgica que le hayan realizado en el rostro.
Los medicamentos pueden aliviar el dolor y reducir la cantidad de ataques. Entre los que se recetan comúnmente, se encuentran los siguientes:
Si bien la mayoría de los casos de NT responden a los medicamentos, a veces el dolor deja de responder a la medicación y los síntomas graves pueden recurrir. En estos casos, la intervención quirúrgica puede ser una buena alternativa. Entre las intervenciones más utilizadas para tratar la NT, se incluyen las siguientes:
Durante esta intervención, el médico introduce una aguja en el rostro y en la base del cráneo. La aguja llega hasta el saco pequeño de líquido cefalorraquídeo que rodea la raíz del nervio trigémino. Una vez que la aguja se encuentra en el lugar correcto, se libera una pequeña cantidad de glicerol estéril, la cual produce un daño en el nervio e inhibe el dolor.
En esta intervención se utilizan imágenes computarizadas para dirigir una radiación altamente concentrada a la raíz del nervio. Se trata de una intervención indolora que por lo general se realiza sin anestesia.
Esta intervención ambulatoria se realiza con anestesia general y se utiliza una aguja larga y hueca para guiar una corriente eléctrica hasta el nervio trigémino. El paciente debe permanecer despierto para ayudar al médico a identificar el lugar exacto donde se origina el dolor. Una vez identificado el lugar del dolor, se calienta el electrodo y se destruye el nervio.
En esta intervención se utiliza un método dirigido para la aplicación de radiación que destruye el nervio trigémino. Este método gana cada vez más adeptos debido a su precisión, su eficacia y el hecho de que se considera más seguro que otros tratamientos quirúrgicos.
Entre las demás opciones quirúrgicas, se incluyen la ablación del nervio o la reubicación de los vasos sanguíneos que puedan estar ejerciendo presión sobre el nervio. Todas las intervenciones conllevan el riesgo de insensibilidad de temporal a permanente en el rostro. En algunos casos, el dolor puede recurrir con el tiempo.
El médico puede brindarle información acerca de los beneficios y los riesgos asociados con cualquier forma de tratamiento. Luego de evaluar los síntomas, antecedentes médicos y preferencias personales, lo ayudará a decidir cuál es el tratamiento más conveniente.
Si logra identificarse la causa, el tratamiento adecuado puede corregir la afección o mantenerla bajo control. En algunas personas, el dolor jamás desaparece. Si bien la NT no provoca la muerte, en algunos casos puede ser bastante debilitante. Si no logra identificarse la causa, el dolor puede controlarse con medicamentos y técnicas complementarias, como acupuntura, terapia nutricional y meditación. Consulte al médico antes de comenzar un tratamiento alternativo, ya que podría interferir en el efecto de los demás medicamentos.
Escrito por (en Inglés): Ann Pietrangelo
Revisado médicamente (en Inglés)
: Brenda B. Spriggs, MD, MPH, FACP