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El término neurocirugía hace referencia a diferentes tipos de intervenciones médicas utilizadas para la reparación de problemas estructurales del cerebro.
Hay muchos tipos de neurocirugías. El tipo de cirugía elegido dependerá del área del cerebro y de la afección que se trate. Gracias a los avances en la tecnología médica, los médicos pueden operar partes del cerebro sin siquiera hacer una incisión cerca del cráneo.
La neurocirugía es un proceso crítico y complejo que depende en gran medida de la afección que se esté tratando. Por ejemplo, los aneurismas generalmente se reparan con la ayuda de un endoscopio. Sin embargo, si hay una ruptura en el aneurisma, posiblemente se recurra a una craniectomía. Los cirujanos, en su afán por ser lo más cuidadosos y meticulosos posible, tratan cada cirugía como un caso único y particular.
La neurocirugía se realiza para corregir alteraciones físicas en el cerebro, que pueden deberse a anomalías congénitas, enfermedades, lesiones u otros problemas.
Posiblemente deba someterse a una cirugía de estas características si padece alguna de las siguientes afecciones relacionadas con el cerebro:
No todas estas afecciones requieren una neurocirugía, pero muchas de ellas pueden mejorar mediante una cirugía, especialmente si aumentan el riesgo del paciente de padecer problemas de salud de mayor gravedad. Por ejemplo, el tratamiento contra un aneurisma no requiere una cirugía abierta. No obstante, este tipo de cirugía puede ser necesaria en caso de ruptura del vaso sanguíneo.
Existen varios tipos de cirugías de cerebro. El tipo elegido dependerá del problema que se deba tratar.
Una craniectomía consiste en realizar una incisión en el cuero cabelludo y extraer una parte del cráneo, conocida como colgajo óseo. La incisión y el colgajo óseo se realizan cerca del área del cerebro que se debe tratar.
Durante una cirugía abierta, es posible que el cirujano decida extirpar un tumor, colocar grapas en un aneurisma, drenar sangre o líquido de una infección o extirpar tejido cerebral anormal.
Una vez finalizada la intervención, el colgajo óseo se coloca en su sitio y se fija con placas, suturas o cables. En caso de tumores, infección o inflamación del cerebro, es posible que el espacio del colgajo se deje abierto, intervención que se conoce como craniectomía.
Este procedimiento se utiliza para extraer una cantidad pequeña de tejido cerebral o de un tumor para analizarla al microscopio. Consiste en hacer una incisión pequeña y un orificio en el cráneo.
Este tipo de cirugía le permite al cirujano extirpar tumores o lesiones a través de la nariz y los senos paranasales y acceder a ciertas partes del cerebro sin la necesidad de realizar una incisión. Esta intervención requiere el uso de un endoscopio, que es un dispositivo telescópico equipado con luces y una cámara mediante las cuales el cirujano puede ver el área en la que está trabajando. Se utiliza para la extirpación de tumores en la hipófisis, en la base del cráneo y los que se han propagado hacia otras partes del cerebro.
Al igual que en la cirugía endoscópica endonasal mínimamente lesiva, en la neuroendoscopía también se utiliza un endoscopio para la extirpación de tumores cerebrales. Para este tipo de intervención quirúrgica, también se realizan orificios en el cráneo, del tamaño de una moneda pequeña, para acceder a ciertas partes del cerebro.
Todas las intervenciones quirúrgicas conllevan algún tipo de riesgo. Teniendo en cuenta la magnitud médica de una neurocirugía, el riesgo es aún mayor.
Entre los riesgos posibles asociados, se incluyen los siguientes:
El médico le dará instrucciones completas sobre cómo prepararse para la intervención.
Deberá informarle sobre los medicamentos que esté tomando, incluidos los de venta libre y los suplementos nutricionales. Lo más probable es que deba dejar de tomarlos antes de la intervención. Infórmele también si se sometió a una intervención quirúrgica, si sufre alergias o si ha estado bebiendo grandes cantidades de alcohol.
Es posible que deba lavarse el cabello con un jabón especial antes de la intervención.
Lleve consigo todas las pertenencias que pueda necesitar durante la internación.
Inmediatamente después de la cirugía, lo controlarán atentamente para asegurarse de que todo esté en orden. Deberá permanecer sentado y con la cabeza elevada para evitar que el rostro y el cerebro se inflamen.
La recuperación después de una neurocirugía depende del tipo de intervención realizada. Habitualmente, la internación posterior a una neurocirugía es de hasta una semana o más, según la respuesta del organismo. Durante este tiempo, le administrarán analgésicos.
Antes de recibir el alta, el médico le explicará los pasos siguientes, incluido el cuidado de la herida, si corresponde.
Escrito por (en Inglés): Brian Krans
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD