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Una quemadura es una lesión en la piel o en un tejido del cuerpo debido a la exposición al calor, la luz ultravioleta, la radiación, los líquidos calientes, el vapor, el fuego, los líquidos o gases inflamables, los productos químicos o la electricidad. Las quemaduras leves normalmente se curan solas, sin necesidad de ningún tratamiento, mientras que en el caso de quemaduras más graves, el paciente debe ser hospitalizado para evitar infecciones, choques o incluso la muerte.
Las quemaduras se clasifican por grado: primero, segundo y tercer grado.
Los síntomas de una quemadura normalmente son visibles e incluyen los siguientes signos:
Los tratamientos varían según la gravedad de la quemadura. Las quemaduras de primer grado, y algunas de segundo grado (donde no hay más de aprox. 8 cm de piel afectada) pueden tratarse lavando el área con agua fría durante 10 a 15 minutos. Si esto no es posible, coloque compresas frías sobre la quemadura. No coloque hielo sobre las quemaduras, ya que podría dañar aún más la piel.
Seque suavemente el área quemada y coloque un ungüento para quemaduras para que la herida sane más rápido y para evitar que queden cicatrices. Luego, cubra el área con una almohadilla de gaza y un vendaje. Evite utilizar trozos de algodón flojos, ya que las fibras del algodón pueden adherirse a la piel quemada. Si la quemadura afecta una articulación grande (rodilla u hombro) o una zona grande de las manos, los pies, el rostro, las nalgas o la ingle, debe procurar atención médica de emergencia.
Tal vez alguna vez escuchó que para curar las quemaduras debe colocarse manteca, aceite o claras de huevo sobre estas. No se recomienda hacerlo. Si utiliza estos tipos de productos, podría dañar aún más la piel y aumentar el riesgo de sufrir infecciones. Si se forman ampollas, no las pinche, eso también aumentará el riesgo de sufrir infecciones.
Una quemadura de tercer grado podría afectar incluso más que las tres primeras capas de piel, y podría llegar hasta otros tejidos y hasta los huesos. Si tiene una quemadura de tercer grado, no intente tratarla por sus propios medios. Llame al 911 inmediatamente. No se saque ninguna prenda, pero, al mismo tiempo, asegúrese de que dichas prendas ya no estén en contacto con la fuente de la quemadura. Cubra el área quemada con un paño frío y húmedo, y elévela por sobre la altura del corazón.
En todos los casos, el dolor podrá controlarse con medicamentos.
Las quemaduras de gran tamaño podrían limitar su capacidad para moverse normalmente y podrían dejar cicatrices permanentes en el lugar de la quemadura. Por otro lado, incluso de las quemaduras de menor grado podrían surgir complicaciones. La infección siempre es un riesgo de las quemaduras. A través de la piel dañada y lesionada pueden ingresar bacterias en el organismo. Una infección que no se controla puede derivar en una infección generalizada en el torrente sanguíneo, lo que se denomina "septicemia". La septicemia puede provocar un choque e incluso la muerte.
Toda quemadura que sea lo suficientemente grave como para causar una hemorragia significativa afecta la capacidad del corazón de bombear la cantidad necesaria de sangre a todo el cuerpo. Esto puede causar hipovolemia (volumen sanguíneo bajo) y derivar en un choque. Además, como consecuencia de las quemaduras, se podría producir hipotermia si la quemadura deja una gran parte de la piel expuesta y el cuerpo pierde demasiado calor.
Las cicatrices queloides se generan cuando se forma una cantidad excesiva de tejido cicatrizante sobre heridas como cortes o quemaduras. Los queloides son brillantes y sobresalen de la superficie de la piel. Generalmente, son del color de la piel, aunque también pueden ser más oscuros o más claros. No son peligrosos, pero no se deben exponer al sol para evitar que se oscurezcan con el paso del tiempo.
Se recomienda estar al día con las vacunas antitetánicas, ya que las quemaduras lo hacen más propenso a esta enfermedad. Si no se colocó una vacuna antitetánica durante más de cinco años, tal vez debería realizarse una revacunación para estar seguro.
Dado que la mayoría de las quemaduras se producen en el hogar, pueden prevenirse con algunas medidas preventivas simples.
Asegúrese de que los detectores de humo funcionen correctamente. Para ello, contrólelos habitualmente y cambie las baterías con cierta frecuencia. Tenga un extintor de incendios en la cocina o cerca de esta, con el fin de poder apagar el fuego antes de que se propague. Mantenga los fósforos y encendedores fuera del alcance de los niños. Para evitar que se produzcan incendios en la secadora, controle y limpie a menudo el colector de pelusas. Además, diseñe un plan de escape para incendios y repáselo con su familia, de modo que estén preparados en caso de que produzca un incendio.
Si fuma, siempre apague completamente los cigarrillos y puros. No fume cuando esté cansado ni acostado.
Para manipular cualquier tipo de productos químicos, utilice siempre guantes y prendas de protección para protegerse de las quemaduras químicas.
Otras precauciones que deben tenerse en cuenta en el hogar son:
La mayoría de las quemaduras leves poseen muchas probabilidades de curarse sin infección y dejando pequeñas cicatrices. Sin embargo, en el caso de las quemaduras de segundo o tercer grado que afectan una zona grande del cuerpo, tal vez deban realizarse varias cirugías y algún tipo de rehabilitación. Algunas quemaduras graves ocasionan daños en los huesos, los tejidos internos o incluso los órganos, y pueden requerir asistencia médica durante toda la vida.
Si el dolor causado por la quemadura persiste, no dude en consultar a su médico sobre cómo calmar el dolor. Además, busque asistencia de un terapeuta profesional o un grupo de apoyo para que lo ayuden a superar los problemas emocionales que pueda tener a raíz de las quemaduras.
Escrito por (en Inglés): April Khan and Matthew Solan
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD