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Los ovarios forman parte del aparato reproductor femenino y están ubicados en la parte inferior del abdomen, a ambos lados del útero. Las mujeres tienen dos ovarios que producen óvulos, además de dos hormonas llamadas estrógeno y progesterona.
A veces, en uno de los ovarios, pueden formarse quistes, que son bolsas llenas de líquido. Muchas mujeres presentarán al menos un quiste en algún momento de la vida. En la mayoría de los casos, los quistes son indoloros y no producen síntomas.
Existen diferentes tipos de quistes ováricos, por ejemplo, los quistes dermoides y los endometriomas. Sin embargo, los quistes funcionales son el tipo más frecuente. Existen dos tipos de quistes funcionales: los quistes foliculares y los quistes del cuerpo lúteo.
Durante el ciclo menstrual, un óvulo crece en el interior de una bolsa llamada folículo, que se encuentra dentro de los ovarios. En la mayoría de los casos, el folículo se rompe y, al abrirse, libera un óvulo. No obstante, si el folículo no se abre, el líquido que se encuentra en su interior puede formar un quiste en el ovario.
Por lo general, las bolsas del folículo se disuelven después de liberar el óvulo. Sin embargo, si la bolsa no se disuelve y el orificio del folículo se vuelve a cerrar, es posible que se forme más líquido en el interior de la bolsa y que esta acumulación de líquido dé lugar a un quiste.
Entre los demás tipos de quistes, se incluyen los siguientes:
Algunas mujeres padecen una afección denominada síndrome de ovario poliquístico, que se produce cuando los ovarios contienen una gran cantidad de quistes pequeños. Esta afección puede provocar un agrandamiento de los ovarios y, si no se trata, puede conllevar problemas de esterilidad.
Muchas veces, los quistes ováricos son asintomáticos. No obstante, los síntomas pueden manifestarse a medida que el quiste crece. Entre ellos, se destacan los siguientes:
Entre los síntomas graves de un quiste ovárico que requiere atención médica inmediata, se incluyen los siguientes:
Estos síntomas pueden indicar la ruptura de un quiste o una torsión ovárica. Ambas complicaciones pueden producir consecuencias graves si no se tratan de inmediato.
La mayoría de los quistes ováricos son benignos y desparecen espontáneamente sin tratamiento. Este tipo de quistes causan pocos síntomas, si es que los causan. Sin embargo, en casos poco frecuentes, es posible que el médico detecte la presencia de un quiste ovárico canceroso durante una exploración de rutina.
La torsión ovárica es otra complicación poco frecuente de los quistes ováricos y se produce cuando, debido a la presencia de un quiste de gran tamaño, el ovario se retuerce o se desplaza de su posición original. La irrigación sanguínea al ovario se interrumpe y, si no se trata, puede dañar o necrosar el tejido ovárico. Si bien no es demasiado frecuente, la torsión ovárica representa casi el 3 por ciento de las cirugías ginecológicas de emergencia.
La ruptura de los quistes, que también es poco frecuente, puede provocar dolor intenso y hemorragia interna. Esta complicación aumenta el riesgo de contraer una infección y, si no se trata, puede ser mortal.
Cómo se diagnostica un quiste ovárico | Diagnóstico
El médico puede detectar un quiste ovárico durante un tacto vaginal de rutina. Quizás perciba una inflamación en uno de los ovarios y solicite una ecografía para confirmar la presencia de un quiste. Una ecografía es una prueba de diagnóstico por imágenes en la cual se utilizan ondas sonoras de alta frecuencia para generar una imagen de los órganos internos. Las ecografías permiten determinar el tamaño, la ubicación, la forma y la composición (sólido o lleno de líquido) de un quiste.
Entre las demás herramientas de diagnóstico por imágenes que se utilizan para diagnosticar los quistes ováricos, se encuentran las siguientes:
Como la mayoría de los quistes desaparecen en el lapso de semanas o meses, lo más probable es que el médico no le recomiende un plan de tratamiento de inmediato. En cambio, probablemente repita la ecografía en algunas semanas o meses para controlar el estado de los quistes.
Si el quiste no presenta cambios o aumenta de tamaño, el médico solicitará pruebas nuevas para determinar otras causas posibles de los síntomas,
entre ellas, las siguientes:
Si el quiste no desaparece espontáneamente o si aumenta de tamaño, es posible que el médico le recomiende un tratamiento para reducir el tamaño del quiste o extirparlo.
Si los quistes ováricos son un problema recurrente, el médico puede recetarle píldoras anticonceptivas para interrumpir la ovulación e impedir la formación de quistes nuevos. Las píldoras anticonceptivas también pueden reducir el riesgo de padecer cáncer de ovario, que es mayor en las mujeres posmenopáusicas.
Si el quiste es pequeño y se descarta la posibilidad de un cáncer, el médico puede realizarle una laparoscopía para extirparlo quirúrgicamente. En esta intervención, el médico realiza una incisión diminuta cerca del ombligo y luego introduce un instrumento pequeño en el abdomen para extirpar el quiste.
Si el quiste es grande, el médico puede extirparlo por medio de una incisión grande en el abdomen. Inmediatamente después de la extirpación, se realizará una biopsia y, si se determina que el quiste es canceroso, el médico puede realizarle una histerectomía para extirpar los ovarios y el útero.
Los quistes ováricos no pueden prevenirse. Sin embargo, las exploraciones ginecológicas de rutina permiten detectarlos de manera precoz. Los quistes ováricos benignos no se vuelven cancerosos. No obstante, los síntomas del cáncer de ovario pueden ser similares a los de un quiste ovárico, por lo que es importante que consulte al médico para recibir un diagnóstico correcto. Infórmele al médico si se presentan síntomas que pueden indicar la presencia de un problema, entre ellos, los siguientes:
El pronóstico de los quistes ováricos en las mujeres premenopáusicas es bueno y la mayoría de los quistes desaparecen en el lapso de unos meses. Sin embargo, las mujeres premenopáusicas y aquellas con desequilibrios hormonales pueden tener quistes ováricos recurrentes.
Si no se tratan, algunos quistes, como los endometriomas y el síndrome de ovario poliquístico, pueden repercutir en la fecundidad. Para aumentar la fecundidad, el médico puede extirpar o reducir el tamaño del quiste. Los quistes funcionales, los cistoadenomas y los quistes dermoides no afectan la fecundidad.
Si bien ante la presencia de un quiste ovárico, algunos médicos optan por esperar y ver qué ocurre, es posible que le recomienden someterse a una intervención quirúrgica para extirpar y analizar los quistes o tumores que crecen en los ovarios después de la menopausia. Esto se debe a que el riesgo de la formación de quistes cancerosos y cáncer de ovario aumenta después de la menopausia. Algunos médicos prefieren extirpar los quistes, en mujeres tanto premenopáusicas como posmenopáusicas, cuando superan los 10 centímetros de diámetro.
Los quistes ováricos no aumentan el riesgo de padecer cáncer de ovario.
Escrito por (en Inglés): Valencia Higuera
Revisado médicamente (en Inglés)
: George Krucik, MD